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¿Qué pasa cuando desaparece el trabajo remunerado?
El auge de la IA está alterando los mercados laborales a un ritmo sin precedentes, reduciendo los salarios y eliminando profesiones enteras a un ritmo acelerado.
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ZÚRICH – Lo que solemos denominar “inteligencia artificial” es, en la práctica, un conjunto de sistemas basados en datos (SD). Estas tecnologías ya están transformando casi todos los aspectos de la vida humana, dando lugar a modelos de negocio innovadores y reorganizando economías enteras. Con el tiempo, prometen crear nuevos empleos, impulsar la productividad y proporcionar herramientas que amplían las capacidades cognitivas, redefiniendo en última instancia el significado mismo del trabajo.
Pero junto a estos beneficios innegables, la revolución digital y la rápida expansión de la DS están alterando los mercados laborales, la educación y la formación profesional. Las consecuencias son cada vez más evidentes: condiciones laborales precarias determinadas por plataformas basadas en algoritmos, una presión sostenida a la baja sobre los salarios y un desajuste estructural entre las necesidades de las economías y la formación de los trabajadores.
Esto plantea una pregunta crucial: ¿El creciente uso de DS volverá obsoleto el trabajo profesional remunerado? Cada avance tecnológico, como se nos recuerda a menudo, ha generado temores de desempleo masivo, y cada vez estos temores han resultado infundados. Pero es posible que este patrón histórico ya no se mantenga.
Las tecnologías transformadoras del pasado se diseñaron principalmente para que el trabajo humano fuera más eficiente o menos exigente físicamente. Los sistemas de desarrollo de software, en cambio, suelen diseñarse explícitamente para eliminar por completo a los humanos de la cadena de valor. Y a diferencia de las revoluciones tecnológicas anteriores, estos sistemas no se limitan al trabajo rutinario o de baja cualificación. Se están expandiendo hacia áreas que antes se consideraban exclusivas de los humanos: el diagnóstico médico y la cirugía, el análisis legal y la producción cultural.
La amplitud y la velocidad de los sistemas de datos actuales ponen en tela de juicio la habitual afirmación de que la innovación tecnológica siempre ha creado más empleos de los que ha destruido. En realidad, ninguna ley histórica garantiza que el cambio tecnológico siempre deba generar más trabajo remunerado para las personas. Por el contrario, la evidencia emergente sugiere que los sistemas basados en datos (SD) están eliminando profesiones enteras a un ritmo mayor al que pueden surgir nuevas.
Sin duda, menos horas de trabajo y más tiempo libre no son necesariamente algo malo. Una sociedad liberada del trabajo excesivo podría, de hecho, ser más humana. El peligro no reside en la pérdida del trabajo en sí, sino en lo que desaparece con él: los salarios, la base imponible que sustenta los bienes públicos y las funciones no económicas que el empleo remunerado desempeña en la vida de las personas, como proporcionar una fuente de propósito, identidad y camaradería.
Con cada vez menos personas necesarias para generar valor económico, los responsables políticos deben reconocer el impacto de la DS en el mercado laboral. Lo que está en juego es nada menos que el compromiso histórico de los países con la maximización del empleo. Instar a los trabajadores a reciclarse y mejorar sus competencias para un mercado laboral que podría ya no existir responsabiliza a las personas de cambios que escapan a su control, cuando lo que se necesita es un marco de políticas a la altura de la magnitud de la disrupción.
En un nuevo libro , propongo un marco concreto para aprovechar las oportunidades éticas de la actual transformación tecnológica, a la vez que se limitan sus riesgos. En esencia, el modelo de Sociedad, Emprendimiento e Investigación-Tiempo (SERT) busca disociar los ingresos del trabajo sin que dicha separación sea incondicional.
El modelo SERT se basa en cinco pilares. El primero es una renta básica financiada con impuestos, diseñada para cubrir las necesidades de supervivencia física, preservando al mismo tiempo una vida digna y el respeto a los derechos humanos.
El segundo pilar consiste en una disociación condicional de los ingresos del trabajo. A cambio de una renta básica, cada persona contribuiría con una cantidad fija de “tiempo social” o trabajo socialmente valioso. Al igual que el Servicio Civil Suizo, que ha funcionado con éxito durante casi tres décadas como alternativa al servicio militar, las personas tendrían libertad para elegir entre una amplia gama de actividades. La administración del SERT sería en gran medida digital, utilizando la DS y, cuando corresponda, la tecnología blockchain, para documentar la participación de cada persona en el tiempo social.
En tercer lugar, durante su tiempo en sociedad, los individuos deben poder experimentar algunas o todas las funciones no económicas que proporciona el trabajo remunerado, como el reconocimiento social, la estructura diaria y un sentido de propósito.
En cuarto lugar, el modelo SERT crea fuertes incentivos para la educación, la investigación, la innovación y el emprendimiento. Los compromisos en estas áreas reducirían el tiempo social requerido o, en algunos casos, eximirían por completo a las personas de él.
Finalmente, a medida que la creación de valor se vuelve más eficiente y genera riqueza creciente, la cuestión central es cómo se reparten esas ganancias. Garantizar la dignidad de todos no depende de superar la escasez, sino de distribuir los recursos de forma justa. Esto requeriría una tributación global coordinada que traslade la carga del trabajo al capital, gravando los flujos de datos, el volumen de datos y el uso de DS.
Permitir que el DS desplace a los trabajadores humanos sin una respuesta colectiva exacerbaría la desigualdad y consolidaría la injusticia, lo que generaría inestabilidad política y socavaría la cohesión social. El SERT, de adoptarse, ofrece una vía hacia la prosperidad compartida y un futuro más estable y pacífico.
El autor
Peter G. Kirchschläger, catedrático de Ética y director del Instituto de Ética Social ISE de la Universidad de Lucerna, es profesor visitante en la ETH de Zúrich y autor de Ética y la transformación digital del trabajo humano. El modelo de sociedad, emprendimiento e investigación-tiempo (SERT), (Palgrave Macmillan, 2025).
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