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Palabras finales
Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Se enseña más con lo que se es, que con lo que se dice. Gabriela Mistral
Se intensifican las campañas a favor o en contra de las corrientes que van edificando un nuevo rostro del mismo país, sucede en todas partes, el pensamiento crítico hace su aparición, en ese despliegue mediático ante la duda, porque la política rutinaria requiere fijar agenda.
La realidad no es el sinónimo de la verdad, menos aún los pronunciamientos en tal o cual sentido, creer o no creer es la clave de quienes pretenden aspirar a aparecer en la boleta electoral, y observamos que las complicaciones para un primer paquete de candidatos vía coordinadores en MORENA, se complica lo mismo en Campeche que en Quintana Roo, en Baja California que en Chihuahua.
Es más, se pretende echar reversa, para la reelección de alcaldes en la Ciudad de México, y no es porque hayan estado realizando un trabajo de excelencia, o diferente a sus antecesores, para nada; es que la baraja que ha quedado corta, porque no se abre el abanico a la sociedad civil.
El costo de las campañas políticas para alcanzar la cámara de diputados o una gubernatura, son de altos vuelos, los compromisos que se van adquiriendo conforme pasan los días, en las necesidades de una población que entiende de que se trata, porque los únicos beneficiarios del poder son los que ganan en las urnas vía el pueblo.
Por ello ahora preguntan los partidos de oposición si estamos bien en educación, si se enseña lo que se necesita, si las materias son menos, porque el sentido de las palabras finales en esas mediáticas campañas publicitarias, lo que pretenden es sembrar la duda en los que pueden resultar indecisos, porque las afiliaciones o los consejeros que les llaman, no representan ganar sin impugnaciones a posteriori, de donde son bajados.
México a su interior define y decide su futuro inmediato, con las carencias a la vista en infraestructura quizá, con las deudas que dejaron los gobiernos neoliberales y además populistas, porque los programas sociales no se inventaron al cuarto para las doce; se han ido modificando y adecuando al poder en turno y cambiando de nombre.
Ese futuro del país nos alcanzó a la generación de los sesenta, de devaluaciones, falta de transparencia en el aterrizaje de los recursos públicos, que vuelve a aparecerse, en la opacidad de los saltos al vacío, todo ello en las complicidades de quienes detentan el poder político y económico.
No hay salidas de emergencia, nos hay opciones o alternativas para salir por nosotros mismos, porque el modelo, es uno que apueste a la inversión en la mezcla de recursos, y a no regalar el dinero de los impuestos para servir un par de días, o a seguir en las dependencias de todo tipo, muy lejos de la autonomía alimenticia que fue hasta eslogan de un gobierno priista.
Vamos al parecer remando contra corriente, y esa euforia que estamos viviendo por las patadas y golpes por un balón, sobrellevando triunfos que no son nuestros, puede en cualquier momento, indigestarnos de realidad que no asusta, pero que atenta contra esa obsesión de ganar algo.
Por ellos, así como se van reparando los desperfectos de lo que nos salió más caro que la lumbre, en obras que quizá no requeríamos, como la refinería y que explota o se incendia dos veces por semana; así debiéramos pensarnos hacia que lugar o destino se está trazando los próximos cuatro años.
ENTRE LÍNEAS
Y la manita de gato a las dos terminales en la Ciudad de México, para recibir al turismo y a los visitantes en el mundial, siguen en las obras; no hay manera después de ocho años que nos asignaron la sede para unos cuantos partidos en el mundial de futbol 2026; después de 40 años de ese inolvidable y sí visitado 1986.