Lectura 4:00 min
Ormuz y el T.A.C.O complicado
El tráfico marítimo en ese codo entre el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo es de suma importancia. A través de dicho canal fluye la distribución de una quinta parte de la oferta petrolera mundial.
Descripción automática
La volatilidad en los mercados parece demencial. Desde la semana pasada los movimientos en cualquier dirección se dan con fuerza.
Todo gira alrededor de los temores con relación al precio del petróleo y por supuesto a la intensidad o duración del conflicto en Medio Oriente. Esta semana los inversionistas y el mundo en general centran su vista en el estrecho de Ormuz.
El tráfico marítimo en ese codo entre el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo es de suma importancia. A través de dicho canal fluye la distribución de una quinta parte de la oferta petrolera mundial.
Añádale a eso una proporción similar de Gas Natural Licuado (GNL) y otra de la oferta de fertilizantes como la Urea, el nitrato de amonio, así como fertilizantes fosfatados, cuyo destino es múltiple hacia Asia, África y Europa.
La interrupción del tráfico que desató el intercambio de ataques entre Irán, Israel y los Estados Unidos fue notoria desde el domingo pasado. El precio del petróleo se disparó a casi 120 dólares por barril y los mercados abrieron el lunes con movimientos importantes en línea con las tendencias de la semana anterior: bolsas hacia abajo, oro hacia abajo, el dólar y las tasas de interés hacia arriba.
Siguiendo su manual de estrategia de crisis anteriores el presidente Trump hizo declaraciones en un claro sentido de calmar a los mercados, primero sugiriendo que el costo del desarme en Irán es un precio que vale la pena pagar; en seguida, afirmando que la guerra duraría poco tiempo.
Increíblemente los mercados le han creído nuevamente. Los inversionistas simplemente asumen que el presidente norteamericano moderará sus amenazas y evitará una sacudida violenta en los mercados, algo que desde luego no le conviene.
El año pasado un columnista del Financial Times acuñó el término T.A.C.O (Trump Always Chickens Out) refiriéndose a que Trump recula después de establecer amenazas que han puesto nerviosos a los inversionistas.
Al parecer este lunes pasado observamos algo de lo mismo, además de sus declaraciones, el gobierno de Estados Unidos solicitó a Israel no atacar instalaciones e infraestructura petrolera como parte de sus objetivos.
Sin embargo, ayer el ejército norteamericano intensificó los ataques, y realizó amenazas más serias al notificarse que Irán estaba poniendo minas en el estrecho de Ormuz para dañar a los buques mercantes que pasen por ahí. Suficiente para limitar el entusiasmo de los mercados.
La solución de la crisis tanto en tiempo como en forma tiene una señal establecida muy clara: la recuperación del tráfico en el estrecho de Ormuz. Hasta el momento el nuevo liderazgo supremo en Irán, así como las guardias revolucionarias no han dado visos de detener su respuesta por más daños que estén sufriendo.
El estrecho de Ormuz continúa con un tráfico escaso y son múltiples los escenarios entre analistas sobre los daños de que tal situación tenga sobre las expectativas de inflación y el rumbo de los mercados.
Esta vez el T.A.C.O. de Trump esté resultando difícil de aplicar. Los mercados mantienen una elevada volatilidad y la incertidumbre sigue estando sobre la mesa.
Lograr aplacarlos y regresar a los inversionistas al estado de complacencia que había antes de marzo tal vez necesita de una prueba más sólida que las simples declaraciones del presidente.
*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.