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Que ya no vamos a necesitar dinero, de verdad
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Ya es viernes y, si no van a abrir su mente, paren aquí mismo. No tienen que seguir leyendo.
Esto es para quien ya está a punto de descorchar una botella y pretende entender lo que dijo el miércoles el hombre más rico del mundo.
Elon Musk, el personaje que dejó plantada a Santa Catarina, Nuevo León, con una fábrica mexicana que no se hizo, tuvo que salir al público a media semana.
¿La razón? En su calidad de director general, debe explicar a sus socios accionistas cómo cerró 2025 su empresa Tesla.
Los envidiosos dirán que le fue mal. También las personas objetivas.
Sus ventas anuales cayeron por primera vez: 2.9 por ciento, en este caso. Todavía en 2023 habían crecido 18 por ciento. Luego vino una suerte de maldición del valle del cabrito por incumplir su palabra y ahora vemos el resultado.
Todos, o al menos todos los interesados en la agenda del mundo, estaban esperando su reacción al resultado, y ésta fue su expresión:
“Hemos actualizado la misión de Tesla hacia una abundancia asombrosa, y esto pretende enviar un mensaje de optimismo sobre el futuro. Creo que probablemente nos encaminamos hacia una era emocionante y asombrosa de abundancia y creo que, con la llegada —o con el continuo crecimiento— de la IA y la robótica, nos dirigimos a un futuro de altos ingresos universales; no un ingreso básico universal, sino un ingreso alto universal”. ¿Relativamente hablando?
Pesimistas, háganse a un lado. Hemos entrado en un nuevo camino y, francamente, estorban.
Antes de descartar el discurso de Musk, bien vale la pena referir que en el pasado le dijeron que los coches eléctricos jamás entrarían al mercado y que era imposible recuperar cohetes al regresar a la Tierra para volver a usarlos, como lo hace con SpaceX.
Ahora, este multimillonario se refiere a un tipo de abundancia que no entendemos las personas. Tal vez como tampoco comprendemos la existencia de una cuarta dimensión.
El líder de Tesla llegó entusiasmado de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, en Davos, porque allá arribó después de platicar con su amigo Peter Diamandis, el campeón de los optimistas, quien defiende desde hace años la llegada de la era de la abundancia.
Ésta no se basa en que todos tengamos mucho, sino en que las cosas que necesitamos cuesten muy poco. Vaya, la cosa es al revés de como pensamos hoy.
¿Por qué cuesta mucho una casa? En parte, porque hay que pagar cemento, acero, vidrio, cables, tubos, trabajadores y lo que transporta todo eso.
Lo que dice Musk es que ahora Tesla se enfocará en reducir los costos de todo.
¿Y eso cómo se hace? Empezando por reducir el costo de la energía, según Musk.
“Hemos actualizado la misión de Tesla hacia una abundancia asombrosa”, advirtió.
Luego explicó cómo: está construyendo más capacidad de fabricación de células solares que agregarán 100 gigawatts de capacidad de generación anualmente.
Entendámonos: con unos 15 gigawatts alimentamos toda la Ciudad de México; con 100, todo el país.
No es que todos los paneles de Tesla vengan a México, sino que agregan a la oferta mundial y sustituyen o compiten con otros mercados, en un efecto dominó.
Luego está lo de los prometidos Optimus. Musk dijo que dejará de producir coches Modelo X y S en California para producir ahí la tercera generación de estos robots que, dijo, aprenden viendo a los humanos.
A su juicio, la energía y el trabajo barato se trasladarán a buena parte de la cadena de suministro de la economía, reduciendo los precios. Pago por ver. Espero que no sea mucho.
¿Habrá modo de comprar unos cuantos para la Cámara de Diputados, así hacemos leyes que en efecto trasladen esos beneficios a las personas?
Tal vez el salario mínimo podrá alcanzar para casa, coche y vacaciones. ¿Eso es la abundancia?
Por lo pronto, lo que ya hizo Musk fue detener la caída en el precio de las acciones de Tesla.