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Invitación a la fiesta
Foto EE: Especial.
Cada uno piensa en ellos de manera diferente: para el escritor Adolfo Bioy Casares los libros eran los responsables de su gusto por la vida; para Benjamín Franklin la única riqueza posible; el filósofo Waldo Emerson afirmaba que hacían la fortuna de un hombre; Emily Dickinson los describió como la mejor nave para viajar lejos y los proverbios árabes dicen que son un jardín que se lleva en el bolsillo. Por todo ello, estará de acuerdo usted, lector querido, los libros tienen un día particular que se festeja en todo el mundo.
La celebración es el próximo jueves 23 de abril y su nombre oficial, Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor, aunque de pronto se cambie la manera de nombrarla (Fiesta del Libro y la Rosa, le dicen en la UNAM). Será porque a los libros hay que festejarlos siempre.
La autoría de esta efeméride conmemorativa tiene varias versiones: que fue una propuesta original de la Unión Internacional de Editores de España y cuando la iniciativa fue presentada a la UNESCO en 1995, la Conferencia General de este organismo aprobó, por unanimidad, proclamar el 23 de abril como la fecha perfecta. Se acordó entonces, promocionar al libro como un “valioso instrumento de intercambio del saber, una herramienta de apertura hacia uno mismo y los demás, y un arma insuperable para el conocimiento de otros pensamientos”. Y como tal razón no tenía falla todo el mundo la aprobó.
Tal vez buscando motivos un poco más literarios y poéticos – o quizá sin buscarlos – algún avezado observador notó que el mismo día, del mismo año – el 23 de abril de 1616–murieron dos de los autores más grandes de Occidente: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Una afortunada coincidencia que reunió al padre de la literatura en español y al más destacado autor en lengua inglesa.
Fueron pasando los años, se recopilaron otros datos y muchos acontecimientos y autores comenzaron a sumarse a tal fecha del calendario: el fallecimiento del Inca Garcilaso de la Vega, el nacimiento de Vladimir Nabokov, la muerte de Alejo Carpentier y también la del escritor español Joseph Pla. Ante tan gloriosa concurrencia, no había más que hacer y no quedaba remedio: la UNESCO dio su venia para oficializar la fiesta, expresó su compromiso y aseguró su cooperación para fomentar la lectura, celebrar a libros y escritores y, de paso, proteger la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. Había nacido públicamente el Día Internacional del Libro y con él, no sólo la fiesta perfecta sino la inauguración de otras reflexiones. No sólo a partir de obras y creadores sino también sobre el papel que han jugado los libros y la lectura en nuestra historia y en todas las historias que conforman al mundo. Y tal vez, lector querido, hasta con la intención de que aceptáramos de una vez que, de los instrumentos creados por el hombre, el libro es el más portentoso.
Este año, más de una centena de regiones se unirán a la fiesta. En Madrid se llevarán a cabo aproximadamente 600 actos conmemorativos y otros tantos en Caracas, Bogotá, Santiago, Valencia, La Victoria, Buenos Aires, Maracaibo, Barquisimeto, Quito, Managua, Maracaibo, Nueva York, Los Ángeles, Medellín Guatemala y Valparaíso, también en muchas ciudades europeas, americanas, asiáticas, africanas y hasta en Vietnam se celebrará a escala nacional. Por supuesto en la Ciudad de México están programados multitud de eventos. La Fiesta del Libro y la Rosa de la UNAM, del 23 al 26 de abril en el Centro Cultural Universitario contará con más de 150 stands, impartirá talleres y anuncia la distribución gratuita de 250 mil ejemplares para estudiantes de bachillerato.
Jalisco no se queda atrás. La FIL Guadalajara, justo el 23 de abril, a partir de las diez de la mañana, en la explanada de Rectoría de la Universidad de Guadalajara, se inaugurará un maratón de lectura colectiva de "Pedro Páramo" de Juan Rulfo, además de la publicación del impreso especial que la Editorial Universidad de Guadalajara hace cada año para celebrar a los libros.
Reciba la invitación desde hoy, lector querido y prepárese para la fiesta. Será sorprendente y divertida porque con los libros nada es lo que parece y a la vez puede ser definitivo porque son fuerza, valor, alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor como decía Rubén Darío. También algo peligrosos, como dijo Mao Tse- Tung, pero sin duda, entidades que nos dan los consejos que no se atreverían a darnos ni nuestros amigos. Sin embargo, el hallazgo afortunado de uno de ellos puede cambiar el destino de un alma.
Y aunque no nos alcanzaría la vida para todos los libros y lecturas que nos faltan, no se pierda la fiesta Piense que al final – como dijo André Gide– libros y personas se encuentran.