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Opinión

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¿Cortar a la CFE por 250,000 pesos?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Esto puede ser para quienes pierden miles de pesos cuando se cae una sesión de zoom porque se fue la luz.

No es un asunto de solo ponerle paneles a la casa, sino de desconectarse de la CFE, de pagar un sistema fotovoltaico y baterías y si lo consideran necesario, cortar el cable que conecta al poste y dar las gracias a la empresa que les vende la electricidad.

Hace mucho que es posible, desde hace un mes es legal y no solo para las casas, de acuerdo con la Comisión Nacional de Energía.

Ojo, no es para todos. La aventura puede salir cara a algunos y una cosa es el autoconsumo permitido y otra muy distinta es operar un sistema eléctrico informal.

Es un mercado nuevo en México, pero uno que va a generar inquietud entre usuarios que podrían ahorrar dinero y emprendedores interesados en vender equipos. Paradójicamente, este mercado en gestación podría ayudar a la CFE.

Sucede que el aumento de casas con paneles solares conectados a la red nacional contribuye a una inyección de electricidad durante el día, cuando el país necesita menos electricidad.

La circunstancia provoca saturación de algunos nodos y ofrece abundancia temporal, pero escasez cuando más energía es requerida, por lo que la CFE debe entrar ‘al quite’ cuando todos prenden la luz. Eso encarece su operación.

Para efectos prácticos, a dueños de casas o negocios pequeños les conviene enfocarse en la nueva figura clave: el autoconsumo aislado: Generar electricidad para uso propio dentro de una red privada, con o sin estar interconectado a la Red Nacional de Transmisión ni a las redes de distribución de CFE.

Más claro: la energía ‘nace’, se almacena y se consume dentro del mismo predio o instalación, usando si acaso la red pública como respaldo, pues la CFE no puede negar el servicio para quien intenta esta opción.

Con este esquema, una casa o empresa puede conservar energía durante el día y usarla por la noche, en días nublados o durante picos de demanda.

Para una casa o pequeño negocio, la opción puede ser relativamente sencilla si el sistema es menor a 0.7 megawatts, de acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial el 26 de abril. En ese rango, la ley los reconoce como generadores exentos, que no requieren permiso de generación.

Dimensionamos. Estamos hablando en un caso extremo de 700 kilowatts útiles para alimentar un centro comercial de colonia, de esos con algunos restaurantes y pequeñas tiendas que rodean el estacionamiento. La inversión puede ser grande.

Una casa que requiere 10 kilowatts para la familia, tal vez termine pagando unos 250 mil pesos por un sistema de autoconsumo aislado.

Recientemente conocí el caso ideal: una cabaña de madera y vidrio de unos 300 metros cuadrados construidos en la selva, climatizada, con piscina y estacionamiento para unos 4 coches. A unos 20 kilómetros de la zona urbana más cercana.

Es decir, de inicio, este mercado suena factible para quienes tienen propiedades alejadas, para usuarios domésticos o industriales en zonas urbanas con fallas frecuentes, altos costos por demanda, procesos sensibles, objetivos corporativos de máximo consumo in situ de energía limpia o necesidad de continuidad.

Para ellos, un sistema aislado solar, con baterías y control (posiblemente basado en IA) y respaldo puede ser una decisión estratégica.

No necesariamente para pelearse con CFE, sino para controlar mejor el suministro. De hecho, las nuevas regulaciones de la Cbuscan precisamente eso: que haya mejores controles del suministro y su demanda, para que éste alcance para todos. Para quien quiere hacer negocio: México ya entró en una etapa en la que la energía no solo se compra: también se diseña.

Quien quiera desconectarse legalmente puede hacerlo, pero debe entender la frontera: producir para uno mismo es posible, e incluso financiable; vender, mover o inyectar electricidad fuera del marco permitido ya es otro negocio. Y ese negocio sí tiene reglas más duras.

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Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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