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Opinión

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¿Cómo afecta a México la Guerra en Irán... nos conviene el alza del petróleo?

Miguel González Compeán | Columna invitada

El precio del petróleo WTI estaba en 65.21 dólares el viernes 26 de febrero. Una semana después, ha subido 42% y se cotiza en 92 dólares. En el mismo periodo, la mezcla mexicana de crudo registra un incremento de 40%. Pasó de 61.72 a más de 85 dólares. Como referencia, los legisladores estimaron un precio promedio del barril de petróleo de 54.9 dólares, en el presupuesto federal del 2026.

¿Es esto una buena noticia para la economía mexicana? Hay quienes piensan que sí, porque siguen considerando que somos un país petrolero. No es así. Muchas cosas han cambiado desde la década de los ochenta, cuando las exportaciones petroleras representaban entre 70 y 80% de las ventas totales al exterior.

En 2025, las exportaciones de petróleo fueron 3.2% del total. Nos hemos convertido en un país manufacturero, en el que las agroexportaciones, el Turismo o las remesas aportan más que el petróleo. Ese 3.2% parece poco, pero el monto de las exportaciones de crudo está lejos de ser insignificante. Fueron 21,246 millones de dólares en 2025. Esta cantidad es enorme, pero tiene un asterisco: las exportaciones de petróleo mexicana van a la baja. En enero de 2019 fueron 1 millón 109 mil barriles diario. En enero de 2025 ya habían bajado a 581 mil y en el 2026 fueron 294 mil.

Un alza significativa de los precios del petróleo será buena para Pemex, en la medida en que los precios permanezcan altos por un periodo más largo. No debemos perder de vista que la mayor empresa mexicana está en terapia intensiva. Cada dólar que suba, significa 300 mil dólares diarios más de ingresos, suponiendo que los niveles de exportación de enero se mantengan.

¿Lo que es bueno para Pemex es bueno para México? No necesariamente. Las finanzas públicas podrían tener un respiro si la petrolera consigue mayores ingresos. Podría bajar de intensidad el rojo de uno de los mayores focos de riesgo de las finanzas públicas y eso vale mucho, pero las finanzas públicas también se han despetrolizado. Los ingresos petroleros llegaron a ser 38% de los ingresos del Gobierno. Ahora, los ingresos fiscales del petróleo sirven para compensar los apoyos presupuestales a Pemex, equivalentes a medio punto del PIB.

Tratándose de Pemex y finanzas públicas, las cuentas son complicadas. Para darle una vuelta  más a la tuerca, hay que tener en el radar todo lo relacionado con el precio interno de la gasolina. Si el Gobierno decide mantener el precio actual, en un contexto de precio más alto de la gasolina en Texas, se tendría que aumentar el subsidio o reducir los ingresos del Gobierno por concepto de IEPS a las gasolinas.

¿Por qué es tan difícil evaluar el impacto del conflicto en Medio Oriente en la economía mexicana...en la economía mundial? Estamos hablando de un acontecimiento que añade incertidumbre a un escenario que ya estaba cargado de signos de interrogación. ¿Cuánto más durará el conflicto y cuánto tardará el regreso a la normalidad? ¿cómo afectará la inflación y la trayectoria de las tasas de interés? Las Bolsas de Valores y los mercados del petróleo y el gas reflejan en sus precios la inquietud sobre lo que pasará con el suministro de un insumo vital. Es el bloqueo o cierre en el Estrecho de Ormuz, también los daños a la infraestructura de los países de una región que produce 30% de los hidrocarburos del Orbe. El Ministro de Energía de Qatar reconoce que la reparación de su planta de procesamiento de gas licuado, dañada por Drones de Irán, podría tardar meses y que la ampliación de la misma , prevista para 2027, se postergará. Esto importa porque Qatar es el segundo proveedor mundial de Gas Natural.

Entre México y Teherán hay 13,145 kilómetros, pero no estamos a salvo de las consecuencias de lo que pase allá. Los impactos pueden venir en varios frentes: un repunte de la inflación; un frenón a la economía de Estados Unidos y una disrupción de las cadenas productivas.

La guerra ya ha incrementado los precios del petróleo y el gas. En Estados Unidos, la gasolina ha empezado a subir y eso cuenta para México porque importamos 70% de la gasolina que consumimos. Las acciones de las aerolíneas están cayendo porque el precio de los combustibles es una de las variables que más afecta su margen de utilidades. El conflicto está poniendo presión al precio de los fletes marítimos y los seguros de las compañías que tienen presencia en Medio Oriente.

Si el conflicto no termina pronto, tendremos que calcular los pronósticos de inflación para el 2026 y con ello cancelar las cuentas “alegres” sobre una baja de las tasas de interés. En un escenario así, es muy probable que Estados Unidos tendrá menor crecimiento económico y eso podría significar menos exportaciones mexicanas a nuestro mayor socio comercial. Esto importa porque dos tercios del PIB mexicano dependen de la relación económica con nuestro principal socio comercial. ¿podríamos superar el 1 o 1.5%?

Para concluir: no hay forma de ser optimista con lo que está pasando en Medio Oriente. Todo indica que el Master Plan de Trump subestimó la respuesta de Irán. ¿Cómo estar optimista en un momento en que los conflictos bélicos están apareciendo por doquier? Ucrania, Pakistán, Irán... La Guerra es uno de los jinetes del Apocalipsis. Monta un caballo rojo, que simboliza la violencia y la destrucción. Trae incertidumbre, caos y dolor. Más inflación, menos PIB.

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Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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