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Opinión

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El 2009, un año para no olvidar nunca

Así, de esa manera concluir que fue un año que no existió,entonces tendríamos que decir que del 2008 pasamos al 2010, y si no se mejora la situación económica, pues que más da pasar del 2008 al 2011 o al 2012.

El ejercicio de olvidar olímpicamente el año es algo similar a lo que dice aquél para pasar desapercibido: cierralos ojos para que no te vean .

Siendo justos, el 2009 es un año que tenemos que recordar cada día de este 2010. Como país, dejamos escapar la gran oportunidad de resolver -llevados por la crisis- diferencias en temas que son fundamentales para detonar el crecimiento de la economía.

La competencia es uno de los más relevantes, en realidad no existe ningun estudio o recomendación de cualquier organismo, nacional o internacional, que no consigne que es uno de los temas que mantiene atorado el desarrollo de México.

El Economista publicó en su portada del pasado miércoles las recomendaciones de 37 expertos que recabó el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) que dirige Verónica Baz, y en el rubro de competencia precisa seis acciones, de las cuales cuatro requieren de modificaciones legislativas; pero la autonomía de la Comisión Federal de Competencia, que preside Eduardo Pérez Motta, tendría un alto impacto económico en el país; el resto de medidas tendrían un menor, pero no menos importante impacto.

Algo similar sucede con el reporte de Competitividad Internacional que elabora cada año el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), que en el año 2009 se tituló México ante la Crisis que Cambio al Mundo . El reporte recomienda tres puntos para enfrentar la crisis, en el segundo de ellos -como un tema para acelerar el crecimiento- coloca como una prioridad el promover la competencia en todos los niveles, llama a facultar a la CFC para que tenga injerencia en más mercados e incluso pueda normar sindicatos y que persiga penalmente a los inculpados.

Desde luego que hay oposición a dotar de mayores herramientas al organismo antimonopolios; ya lo dijo hace días el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Armando Paredes, cuidado con hacer de la CFC una autoridad intervencionista y arbitraria que ahogue el dinamismo económico .

Más allá de la preocupación justa del CCE, México ya no tiene margen para ser más mediocre; durante el 2009 el país descendió prácticamente en todos los indicadores (nacionales e internacionales) que miden competitividad; en todos la falta de competencia es determinante; tenemos duopolios y monopolios hasta en las esquinas, en las banquetas los llamados franeleros son los dueños de la calle y de los estacionamientos; en las centrales de autobuses y aeropuertos los maleteros son un monopolio; las tortillerías se reparten el territorio con impunidad inimaginable, entre otros muchos ejemplos que hacen que este espacio sea insuficiente para consignarlos todos.

De las prácticas monopólicas no se salva ningún sector, y desde luego que resalta que el ejemplo de los monopolios lo pone el gobierno; la gasolina se tiene que comprar a un solo vendedor y la electricidad igual; de tal manera que no hay opción; así que la solución es simple, no fácil, pero la tenemos en nuestras manos, de no hacerlo, mejor habría que cerrar los ojos para que no nos vea el resto del mundo.

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