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Proyecto de economía azul en Golfo de California busca ser referente en otras regiones de México y AL
El modelo de Áreas de Prosperidad Marina integra la conservación de los océanos con el desarrollo económico de las comunidades.
Golfo de California
Sonora, Sinaloa, Baja California, Baja California Sur y Nayarit, estados con zonas costeras en el Golfo de California son el escenario de la iniciativa Economía Azul de las Áreas de Prosperidad Marina (APM) un modelo de desarrollo territorial que busca demostrar que la conservación marina y la prosperidad económica comunitaria no son objetivos contradictorios, afirmó Karla Puerta, gerente de proyectos de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fundes) México.
El Golfo de California alberga cerca del 40% de las especies de mamíferos marinos del mundo y genera alrededor del 65% de la producción pesquera nacional, el ecosistema sostiene directa e indirectamente la vida y los medios de subsistencia de más de 12 millones de personas en México, de acuerdo con Fundes.
Las APM aún son un modelo emergente en México, donde “existen esfuerzos de manejo comunitario, reservas marinas, refugios pesqueros y Áreas Naturales Protegidas (ANP) que han demostrado resultados positivos, pero todavía falta integrar la conservación con el desarrollo económico y el bienestar social de las comunidades", dijo América Ávalos, gerente de Educación y Filantropía Familiar de Fundación Coppel, en entrevista con El Economista.
El país cuenta con 17 entidades federativas con costa “todas tienen el potencial de desarrollar APM aunque no todas partirán de las mismas condiciones”, esto es porque cada una tiene diferentes ecosistemas, actividades económicas y formas de organizarse. “Por eso nuestro enfoque no es replicar un modelo idéntico, sino adaptar los principios a la realidad de cada territorio”, explicó.
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Arraigo en las comunidades
En la zona de La Reforma, Sinaloa, un grupo de pescadores que eran cazadores de tortuga marina para sostenerse económicamente, tras recibir capacitación y acceder a otras maneras de generar recursos sin dañar el ecosistema, cambiaron su actividad, “ahora son protectores de esta especie y obtienen el sustento económico gracias al turismo científico, es un ejemplo de cómo se puede lograr el desarrollo sustentable” agregó la entrevistada.
“El arraigo territorial de las nuevas generaciones es el verdadero motor presente de la conservación, cuando los jóvenes reciben herramientas metodológicas, no se ven obligados a migrar en busca de oportunidades fuera de sus localidades costeras”, dijo Valentina Platzgummer, codirectora de Alianzas Estratégicas y Diplomacia Científica en el Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación (CBMC).
De acuerdo con Fundes la economía azul es “el uso sostenible de los recursos oceánicos para generar crecimiento económico, empleo digno e inclusión financiera, mientras se preserva la salud de los ecosistemas marinos”, lo cual representa una evolución respecto a que “históricamente las economías costeras se estructuraron alrededor de actividades extractivas” como pesca intensiva, transporte marítimo o turismo masivo, sin integrar los límites ecológicos”.
Desafíos
Los gobiernos estatales y municipales tienen un papel fundamental en el ordenamiento territorial, la gestión ambiental, el desarrollo económico local, la educación ambiental y el fortalecimiento de capacidades comunitarias, para avanzar en este frente, Ávalos recomendó “trabajar en generar agendas compartidas, realizar mesas permanentes de diálogo y apoyarse en la evidencia científica para la toma de decisiones”.