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Crece la población vulnerable a neumonía
Especialista advierte que envejecimiento, diabetes, obesidad y otros padecimientos incrementan los casos potenciales, mientras la vacunación puede prevenir más de la mitad de los patógenos que la provocan.
La percepción pública sobre la neumonía sigue siendo limitada.
Guadalajara, Jal. La neumonía continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública en México y su impacto trasciende el ámbito clínico al afectar a una población cada vez más amplia en edad productiva, comentó a El Economista el doctor Julio Ramírez, profesor de Medicina y jefe de la División de Enfermedades Infecciosas de University of Louisville.
El especialista subrayó que la enfermedad representa la quinta causa de muerte en el país y su incidencia aumenta conforme crece la población con factores de riesgo, como diabetes, obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol, enfermedades autoinmunes y tratamientos que deprimen el sistema inmunológico.
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"Lo que ha crecido son las poblaciones que están en riesgo de padecer neumonía", afirmó Ramírez, al explicar que el envejecimiento de la población y la mayor supervivencia de pacientes con enfermedades crónicas han ampliado el universo de personas vulnerables.
Población vulnerable
Aunque los menores de dos años y los adultos mayores de 65 siguen siendo los grupos más expuestos debido a la inmadurez o deterioro del sistema inmunológico respectivamente, el especialista advirtió que cada vez más personas entre 18 y 65 años presentan condiciones que incrementan significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad.
"Las personas de mayor mayor riesgo son las personas cuyo sistema inmunológico está muy débil; las personas con cáncer, las personas con un trasplante, las personas que tienen que tomar drogas como esteroides, corticosteroides; hay algunas drogas que les llaman ahora biológicos que son drogas para artritis reumatoidea, para problemas gastrointestinales, enfermedad de Chron, colitis ulcerosa, son drogas muy muy buenas porque hay muchas enfermedades en que nuestro sistema inmunológico nos ataca a nosotros mismos...y ahora tenemos drogas que bloquean al sistema inmunológico y esas drogas se usan cada vez más y los pacientes andan muy bien pero el paciente que toma esa droga, su sistema inmunológico está bloqueado. Entonces es cada vez más población que está a riesgo de neumonía".
En Jalisco, el impacto ya se refleja en las estadísticas. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 se registraron 3,881 defunciones por influenza y neumonía, lo que convirtió a este grupo de enfermedades en la cuarta causa de muerte en la entidad.
Destaca vacunación
Ramírez explicó que la percepción pública sobre la neumonía sigue siendo limitada, ya que suele asumirse que las enfermedades infecciosas dejaron de ser una amenaza importante gracias a los antibióticos. Sin embargo, consideró que aún existe un déficit de información tanto entre la población como en parte del personal médico respecto a la relevancia de la prevención mediante vacunación.
Actualmente existen vacunas contra cuatro de los principales agentes que causan neumonía: influenza, COVID-19, Virus Sincicial Respiratorio (VSR) y neumococo. En conjunto, subrayó el especialista, estos patógenos son responsables de más de la mitad de los casos de neumonía, por lo que la inmunización representa una estrategia preventiva de alto impacto.
Enfatizó que todas estas vacunas se encuentran disponibles en México tanto en el sistema público como en el privado.
Complicaciones crónicas
Asimismo, destacó que la neumonía ya no debe entenderse únicamente como un episodio agudo. La evidencia clínica muestra que, aun después de superar la infección, los pacientes pueden desarrollar complicaciones crónicas, incluyendo afectaciones cardiovasculares como infartos al miocardio meses después del episodio inicial.
"La neumonía puede afectar muchos órganos aparte del pulmón", explicó Ramírez, al señalar que la inflamación generada por la enfermedad puede dejar secuelas de largo plazo que incrementan la carga para los sistemas de salud y afectan la calidad de vida de los pacientes.
Desde esta perspectiva, sostuvo que la vacunación no solo contribuye a reducir hospitalizaciones y muertes por una enfermedad infecciosa, sino que también ayuda a prevenir complicaciones posteriores asociadas con enfermedades no transmisibles.
Para el especialista, un gran reto consiste en modificar la percepción de riesgo ya que, mientras enfermedades como el colesterol elevado reciben una atención preventiva constante, la protección contra virus y bacterias que pueden derivar en neumonía aún no ocupa el mismo nivel de prioridad, pese al impacto de la enfermedad tanto en mortalidad como en la salud de la población.