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La paradoja de la IA en el marketing: más mensajes, pero menos cercanía con el consumidor
La saturación de mensajes y el uso de la Inteligencia Artificial están reduciendo la capacidad de las marcas para diferenciarse y conectar con los consumidores, revertirlo requiere generar experiencias memorables y relevantes.
Ronan Massez durante su presentación en incMTY 2026.
¿Cómo llegar al consumidor ideal cuando todos los mensajes de las marcas suenan igual? Esa fue la pregunta que lanzó Ronan Massez, especialista en marketing, a emprendedores y estudiantes durante incMTY. Y es que, en un entorno saturado, la diferenciación se diluye, los discursos se vuelven genéricos y la construcción de marca pierde profundidad.
El problema se intensifica con el uso de la Inteligencia Artificial. Si bien permite acelerar procesos creativos y amplificar mensajes, también contribuye a la estandarización y genera contenidos más abundantes, pero menos relevantes.
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Los mensajes ya no son relevantes, ya no hay construcción de marca real, porque todo el mundo está diciendo exactamente lo mismo, y la mala noticia es que ahora esto va a estar peor, porque con la Inteligencia Artificial tenemos los comercios y empresas se parecen cada vez más y ya ni sabemos de qué marca estamos hablando”, advirtió.
Por ejemplo, el anuncio de un vehículo de convivencia familiar puede aplicarse a cualquier modelo, la clave está en diferenciarse.
En este contexto Ronan Massez dijo que se presenta la llamada paradoja de la elección, que surge cuando existen muchas opciones y se vuelve más difícil elegir, lo cual se amplifica porque las marcas están haciendo lo mismo en publicidad .
Ante este panorama, lo que se necesita es cambiar la forma de hacer el marketing, porque “todo lo que estamos haciendo nos genera menos impacto. Generamos más y más y más y más contenido, nos volvemos más y más ruidosos, pero ya no tenemos impacto”.
Ronan Massez define este fenómeno como una “inflación del marketing”; marcas cada vez más visibles, pero menos memorables.
El reto no es la IA, es el enfoque
Frente a este escenario, el reto no es frenar el uso de la IA, sino replantear su papel. “El problema no es la IA, el problema somos nosotros. Tenemos que cambiar el mindset de cómo trabajamos y cómo hacemos las cosas”, afirmó.
La clave para el futuro del marketing reside en la co-creación con la IA, manteniendo el criterio humano, la empatía y la autenticidad para crear experiencias memorables y significativas.
“Simplemente poniendo el humano al centro de lo que hacemos, poniendo a las personas antes de la tecnología, antes del producto, antes de todo. Cuando empezamos a cambiar esta forma de acercar el producto y ponemos primero al usuario, las cosas van cambiando por si solas”.
Incluso en el uso de herramientas como los prompts, la diferencia radica en el enfoque. Instrucciones genéricas generan resultados genéricos; el contexto, la intención y la creatividad son los que construyen marca.
El prompt es arte: todos tenemos el pincel y la pintura, pero no todos somos Picasso”, ejemplificó.
En este sentido, la IA no debe usarse solo para producir más, sino para pensar mejor. Para cuestionar, explorar y elevar la calidad de las ideas.
Un marketing menos automático y más humano
El verdadero diferencial ya no estará en la cantidad de contenido, sino en la capacidad de generar confianza, conexión y memorabilidad. Las marcas que destaquen serán aquellas que logren equilibrar datos con intuición, eficiencia con empatía y tecnología con propósito.
Porque en un entorno donde todo suena igual, ganar relevancia no dependerá de hablar más fuerte, sino de decir algo que realmente valga la pena recordar.
“No importa la velocidad, no tenemos que estar creando más contenido, más impresiones y más conversiones o no funcionales. Lo que tenemos que empezar a hacer, más allá del performance, es crear experiencias. Hacer marcas que generan relaciones, que generan conversaciones. Ya no estamos en el mundo del storytelling, estamos en el mundo del Storytelling”.