Lectura 2:00 min
Repunte de la inflación y deterioro del crecimiento, dilema para el BCE
Las expectativas de inflación en la zona euro se están disparando a raíz de las repercusiones de la guerra con Irán, pero el crecimiento económico se está debilitando, según revelan distintas encuestas del BCE, lo que plantea un dilema de política monetaria, al empujar al bloque en direcciones opuestas.
Las expectativas de inflación en la zona euro se están disparando a raíz de las repercusiones de la guerra con Irán, pero el crecimiento económico se está debilitando, según revelan distintas encuestas del Banco Central Europeo (BCE), lo que plantea un dilema de política monetaria, al empujar al bloque en direcciones opuestas.
Se espera que el BCE mantenga las tasas de interés sin cambios en la reunión de mañana, pero es probable que los incrementos estén sobre la mesa en la reunión de junio, ya que a los responsables políticos les preocupa que la crisis inicial de precios provocada por la energía pueda prolongarse y empujar al alza la inflación a largo plazo.
El dilema radica en que los aumentos de tasas ayudan a aliviar la presión sobre los precios, pero también afectan al crecimiento económico, que ya se ve afectado por los elevados precios de la energía, los aranceles y la incertidumbre, lo que aumenta el riesgo de que la lucha del BCE contra la inflación agrave una situación ya de por sí precaria.
La Encuesta de Expectativas de los Consumidores del BCE mostró que las expectativas de inflación para el próximo año se dispararon hasta 4.0% en marzo, desde 2.5% del mes anterior, mientras que las previsiones para los próximos tres años subieron de 2.5 a 3.0%, ambas muy por encima del objetivo de 2.0% del BCE.
Sin embargo, la Encuesta Trimestral sobre Préstamos Bancarios del banco central indicó que las entidades crediticias habían endurecido sus criterios para la concesión de préstamos más de lo esperado en el primer trimestre.
Las encuestas se publican apenas un día después de que la propia encuesta del BCE a las empresas revelara una moderación de las expectativas de ganancias y salarios, debido a que los precios de la energía están elevando los costos y reduciendo los márgenes.
Los responsables políticos pueden sentirse algo tranquilos ante las expectativas de inflación a largo plazo, que apenas variaron tanto en la encuesta a los consumidores como en la de las empresas.
Además, los bancos ya estaban haciendo parte del trabajo del BCE al restringir el acceso al crédito.