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Crisis hídrica en el Valle de México: el problema no es falta de agua, sino los vicios operativos

Irregularidades en la operación de válvulas, dependencia del Sistema Cutzamala y sobreexplotación de acuíferos aumentan la presión hídrica

Foto: Especial

Más allá de las fugas, las sequías, la falta de infraestructura e inversión, una de las principales causas de la crisis del agua en el Valle de México se encuentra en las fallas estructurales y vicios dentro de la cadena de operación del sistema de distribución.

De acuerdo con Roberto Capuano Tripp, encargado del Proyecto de Agua del Valle de México, la narrativa dominante en los últimos años ha sido que “hace falta más agua” en la región: sin embargo, la experiencia operativa apunta en otra dirección.

Capuano explicó que se detectaron prácticas irregulares en el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) vinculadas al control de válvulas y el negocio de pipas.

“Si se controlan las pipas y las válvulas de cierta zona, se puede pensar que conviene, bajo ciertos supuestos, cerrar la válvula para poder vender agua. Ese tipo de cosas son invisibles, salvo que seamos capaces de medir la cantidad de agua que se está enviando”, comentó.

Menos agua, mejor gestión 

El Valle de México consume aproximadamente 55 metros cúbicos (m3) de agua por segundo. De ese volumen, 73% proviene de fuentes subterráneas y 27% de fuentes superficiales, principalmente del Sistema Cutzamala, que actualmente envía 15 m3 por segundo a la capital.

Fue a partir del 2020 que se registró uno de los periodos más críticos en el abastecimiento. Para el 2024, el momento más complejo, la Ciudad de México recibió apenas 6 m3 por segundo desde el Cutzamala, nivel que diversos analistas consideraban cercano al colapso.

A pesar de ello, una revisión en la distribución permitió identificar y corregir vicios operativos, lo que hizo posible sostener el suministro incluso con aportaciones mínimas del sistema externo. Como parte de esa estrategia se reestructuró la dirección del Sacmex, según Capuano.

Tras los cambios administrativos, el organismo registró menos quejas por falta de agua que en el 2023, aun cuando ese año el volumen recibido era mayor. Además, Iztapalapa cuenta actualmente con más del doble de horas de servicio que tenía en el 2025, sin que se haya incrementado el caudal entregado a la ciudad.

“Es una lección que aprendimos a la mala: en realidad necesitamos menos agua de lo que históricamente pensábamos”, aseguró Capuano.

En busca del déficit cero 

Para Capuano, el reto de fondo consiste en mitigar el riesgo hídrico asociado a la sobreexplotación de los acuíferos y a la dependencia de una sola fuente superficial como el Cutzamala, además de fortalecer la operación técnica del sistema.

En ese contexto, el Proyecto de Agua del Valle de México plantea una ruta para alcanzar un déficit cero a largo plazo, con acciones en cuatro principales aristas:

Medición 

Uno de los pilares consiste en instalar 100 puntos de medición en todo el sistema de distribución, con un nivel de precisión inexistente hasta ahora. El objetivo es detectar deficiencias, transparentar el flujo de agua y optimizar la asignación por zonas. “Como resultado vamos a poder apagar pozos de manera documentada”, dijo Capuano.

Agua potable 

El plan también contempla proyectos de saneamiento y aprovechamiento del Lago de Guadalupe y la Laguna de Zumpango, con la finalidad de integrarlos al sistema de distribución del oriente del Valle de México y beneficiar zonas con alta escasez hídrica, como Iztapalapa, Chimalhuacán, Los Reyes, Valle de Chalco y Nezahualcóyotl.

Drenaje y modelo de “ciudades esponja”

La extracción intensiva de agua subterránea contribuye al hundimiento del suelo y agrava las inundaciones por infraestructura obsoleta. El nuevo enfoque propone regular y absorber el agua pluvial en espacios específicos bajo la visión de crear ciudades esponja, lo que reduciría riesgos y mejoraría la resiliencia urbana.

Distritos de riego y saneamiento 

El proyecto incluye medidas para disminuir pérdidas en distritos de riego, duplicar la disponibilidad de agua y sanear el Río Tula, con énfasis en calidad, prevención de inundaciones y restauración ecológica. 

“Lo que está pasando es excepcional. Desde que ocurrió la construcción del Sistema Cutzamala no se había presentado una oportunidad tan importante como la de ahora para crear un impacto verdadero en el Valle de México”, sostuvo Capuano.

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