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Capital Humano

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"Enmarañamiento laboral": ¿cómo afecta la identidad la pérdida del trabajo?

La pérdida del empleo no sólo es quedarse sin un ingreso sino que la persona corre el riesgo de perderse a sí misma sobre todo si asocia su identidad a su rol laboral con consecuencias emocionales como ansiedad, depresión o pérda de propósito, advierten especialistas.

La pérdida del empleo no sólo es quedarse sin un ingreso sino que la persona corre el riesgo de perderse a sí misma sobre todo si asocia su identidad a su rol laboral.FOTO: Shutterstock.

No es extraño que cuando alguien se presenta diga su nombre y enseguida su quehacer o que una de las primeras preguntas al socializar sea “¿en qué trabajas”, pero cuando la identidad personal se fusiona con el trabajo la pérdida del empleo puede significar un golpe emocional y riesgos para la salud.

“Cuando tu carrera profesional se convierte en tu única identidad, te vuelves vulnerable a una serie de emociones y experiencias negativas. El agotamiento, los despidos y la jubilación pueden provocar una dolorosa crisis de identidad, al tener que reconciliarte contigo mismo fuera del trabajo”, menciona Jonathan H. Westover, sociólogo y consultor en cambio organizacional, en su artículo Revisión de Liderazgos en Capital Humano.

Quienes se encuentran en estos casos corren el riesgo de sufrir ansiedad, depresión y desesperación, añade.

"Enmarañamiento laboral" o cuando tu vida y identidad se define por tu trabajo

En psicología a este fenómeno se le conoce como “enmarañamiento laboral” (enmeshment en inglés) y se refiere a cuando la identidad laboral se impone a la personal y la vida gira en torno al trabajo.

La pérdida del empleo no sólo es quedarse sin un ingreso sino que la persona corre el riesgo de sentir que se ha perdido a sí misma o su propósito sobre todo si asocia su identidad a su rol laboral, advierten especialistas.

“La cultura del trabajo, la cultura del valor de cuánto aportamos socialmente muchas veces va anudado a nuestro quehacer”, explica Yunue Cárdenas, CEO de Menthalising.

“¿A qué te dedicas?”, “Me llamo Juan y soy contador”, son frases usuales al conocer a alguien y aunque pareciera que es sólo un decir, son un ejemplo de cómo se asocia la identidad al trabajo.

Respondemos con el puesto, no con quiénes somos. Cuando ese puesto desaparece, no solo se va el ingreso: se tambalea la respuesta a esa pregunta y, con ella, una parte de cómo nos paramos frente al mundo. Por eso el estigma duele tanto: porque toca la identidad, no sólo el bolsillo”, explica Cárdenas.

El costo de basar la identidad en un trabajo y perderlo

A la carga emocional que detona el evento de la pérdida de trabajo se suma otro riesgo: una pérdida de la autovalía.

“Si su autoestima es baja y su autovaloración depende de su trabajo entonces el desempleo puede afectar enormemente su autovalía”, advierte Jorge Gutiérrez Siles, psicoanalista y consultor senior de Kaysa Salud y Bienestar.

El despido puede generar sentimientos de fracaso, sentirse insuficiente y pérdida de propósito para las personas “enmarañadas o enredadas” con su trabajo, agrega Jonathan H. Westover

"No somos nuestro trabajo", la vacuna contra una crisis de identidad al perder el empleo

Ya sea para prevenir estos riesgos o para salir de ellos los especialistas destacan la importancia de entender que “no somos nuestro trabajo”.

“Es muy importante no equiparar tu valor como persona con tu valor laboral”, asegura Joel Cuéllar, psicólogo organizacional, y recuerda que a la hora de buscar empleo los reclutadores se dedican a empatar un puesto con un perfil laboral, no determinar si la persona vale más o menos en la vida.

Además, la pérdida del empleo se carga distinto según el género de la persona afectada: para las mujeres que son el sostén de su familia se vive con un sentimiento de culpa de fallarle a quienes dependen de sus ingresos.

Mientras que los hombres lo viven como una pérdida del rol de proveedores que las sociedades le han asignado.

“El estigma, aunque hoy quizá sea menor que en otras épocas, no ha desaparecido: sólo cambió de forma según a quién le toque cargarlo” agrega Yunue Cárdenas.

¿Cómo cuidar que tu trabajo no devore tu personalidad?

Los especialistas llamana a reflexionar que el ser humano es más que su profesión, su puesto o sus ingresos.

“Es importante siempre separar el trabajo de la persona. Recordar que no somos el trabajo, realizamos un trabajo, pero cada quien es mucho más que sólo el trabajo, aunque nos guste mucho”, recuerda Gutiérrez Siles.

Además, las personas “enmarañadas” con sus trabajos suele basar su día y organizarlos en función de sus quehaceres laborales. Con la pérdida de empleo, esa rutina ya no existe, lo que genera incertidumbre y falta de propósito si no se han cultivado otras áreas de la vida.

“Conviene separar la identidad del estatus laboral: no eres tu desempleo, es una etapa, no una definición. Ayuda mucho darle estructura al día, porque el trabajo nos organizaba el tiempo y al perderlo aparece el vacío; armar una rutina”, sugiere Yunue Cárdenas.

Una manera de prevenir y enfrentar la crisis de identidad tras un despido incluye el dedicar tiempo a actividades fuera de lo laboral y que generen satisfacción.

Además, mantener relaciones personales fuera del entorno laboral y también los vínculos familiares.

Periodista multiplataforma con experiencia y pasión en temas económicos, negocios y mundo laboral. Ahora reportero en Capital Humano.

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