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2026: Riesgos, incertidumbres y posibilidades
En un contexto complejo para el panorama mexicano y el de la región, el 2026 emerge como un año de incertidumbres, riesgos aumentados y volatilidades, pero también de posibilidades para el mundo del trabajo.
Ilustración EE: Nayelly Tenorio
Cada año se incorporan al mercado de trabajo aproximadamente 1.2 millones de personas en México. Por eso, el punto de equilibrio básico de la economía exige generar una cantidad similar de puestos de empleo. En 2025 se generaron apenas 278,967 nuevos empleos formales de acuerdo con cifras del IMSS; esto es menos de un cuarto del total del equilibrio primario. Una cifra negra que habla de un año de escaso crecimiento y grandes incertidumbres de la economía mexicana. De forma que el año previo, más de 900,000 nuevos trabajadores se vieron sin empleo y/o pasaron a engrosar la de suyo voluminosa economía informal del país.
¿Qué nos depara el 2026? En principio, la economía y el mundo del trabajo estarán pendiendo de las renegociaciones del Tratado Comercial de Norteamérica (T-MEC) y su Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida. Esto constituye y acrecentará un ambiente en donde las dudas y las preguntas son muchas más que las certidumbres y las respuestas.
Además, México podrá beneficiarse de la resiliencia frente a la recesión y las perspectivas que, pese a todo, se presentan favorables para le economía de Estados Unidos. Esta pudiera crecer 2 y hasta 3%, apoyada en inversiones masivas en inteligencia artificial y reformas desregulatorias e impositivas que en lo inmediato (Trump dixit) estimulan los ingresos y las tasas de retorno de las empresas y alientan la creación de empleos. La economía global se moverá también en una banda similar de crecimiento (o levemente menor), rondando el 2.8% que alcanzo en 2025, según proyecciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El gobierno de Claudia Sheinbaum podrá tener en esos contornos un apoyo a su propósito de crecer alrededor del 2%, dejando la lista negra de OCDE en la que es el país que menos crece y aporta empleos. O que no crece en absoluto.
Pero todo lo previo, que se funda en tendencias económicas estrictas podrá seguir otro curso. Será el curso impredecible de sujeción a las confrontaciones políticas, guerras comerciales, guerras fratricidas, confrontaciones sociales y quiebras de la ley, así como reacomodos geopolíticos que experimenta el mundo todo y México más singularmente.
Es un mundo convulso y en disputa, en el que localmente pesará grandemente sí la administración de Donald Trump confirma la decisión de hacer del hemisferio un territorio americano hecho a su imagen y semejanza.
El terreno resulta propicio en la medida que las izquierdas latinoamericanas hechas gobierno han resultado en un fiasco de promesas incumplidas, corrupción y criminalidad galopante. Más aún, han resultado en administraciones ineficientes, poco profesionales, en donde el capitalismo cron (esto es aquel que beneficia a familiares, compadres y amigos) se lleva a niveles desconocidos de descaro e impunidad.
La gama de países sudamericanos y centroamericanos que giraron a la derecha en repudio a esa izquierda de muchas palabras y pocos asideros es la mejor prueba de estas reorientaciones. Pero el impase económico y laboral en el que se encuentra México, y su crisis de ingobernabilidad y ruptura de la ley en medio de gobernantes y politicastros que se autonombran de izquierda, aportan sus pruebas propias. Un mar de expedientes vergonzosos encajonados.
El 2026 mexicano estará matizado adicionalmente por las fricciones en ascenso de dos gobiernos superpuestos que se disputan el ejercicio del poder y los espacios de aplicación de la ley. Tanto como se matizará en adiciones por el Mundial de Futbol. Por si fuera poco, la singularidad de México es que su frontera e integración comercial con el Coloso del Norte lo hace especialmente sensible a lo que se decida en las esferas que hacen economía, política, tecnología y trabajo de ese gran país.
En este coctel complejo, el 2026 emerge como un año de incertidumbres, riesgos aumentados y volatilidades. Pero también de posibilidades.
Hace ocho años, contra todo pronóstico, la administración Trump firmó el mejor tratado comercial para Norteamérica y los derechos de los trabajadores mexicanos. De ese hombre recargado (en versión 2.0) podrán venir las acechanzas más extendidas para el país. Pero, sensu contrario, podrán venir las acciones y decisiones que empujen a México, sus mundos del trabajo y los trabajadores por mejores caminos.