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La supercomputadora Coatlicue estará en la unidad Zacatenco del IPN
Coatlicue se instalará en la unidad Zacatenco para fortalecer el supercómputo público en meteorología, salud, fiscalización, energía e investigación científica.

Foto: Cortesía ATDT
La supercomputadora Coatlicue será construida en la unidad Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desde donde procesará información para mejorar los pronósticos meteorológicos, detectar evasión fiscal, analizar datos clínicos, localizar yacimientos petroleros y atender otros problemas que actualmente rebasan la capacidad de cómputo disponible en México.
La sede fue anunciada durante la instalación del Comité Técnico de la Infraestructura de Supercómputo Coatlicue, encargado de coordinar la operación y el aprovechamiento de una máquina que requerirá una inversión pública estimada en 6,000 millones de pesos. El proyecto fue presentado en noviembre de 2025 y tendrá un plazo de construcción cercano a dos años.
Coatlicue alcanzará una capacidad de procesamiento de 314 petaflops, equivalentes a 314,000 billones de operaciones por segundo. El diseño contempla alrededor de 14,480 unidades de procesamiento gráfico distribuidas en unos 7,500 chasis y 200 gabinetes. La potencia conjunta sería comparable con la de entre 375,000 y 400,000 computadoras convencionales trabajando al mismo tiempo.
Su primera aplicación operativa comenzó antes de la instalación de la máquina. El Programa Mexicano de Supercómputo trabaja desde marzo con la infraestructura MareNostrum 5 del Barcelona Supercomputing Center para procesar información meteorológica y climatológica del país.
El proyecto busca aumentar la resolución espacial y temporal de los datos del Servicio Meteorológico Nacional e incorporarlos en modelos capaces de mejorar los pronósticos y el análisis de ciclones, sequías, lluvias intensas y olas de calor. La capacidad instalada en Barcelona permitirá reducir a horas cálculos que actualmente pueden prolongarse durante semanas. La información resultante deberá ser pública y gratuita para dependencias, universidades y centros de investigación.
Esos modelos migrarán posteriormente a Coatlicue. La supercomputadora también podrá calcular con mayor precisión la disponibilidad de agua superficial y subterránea, apoyar la planeación de siembras y cosechas y simular distintos escenarios de consumo energético. Estas aplicaciones convierten al proyecto en una herramienta para tomar decisiones sobre protección civil, agricultura, infraestructura y aprovechamiento de recursos naturales.
Petróleos Mexicanos (Pemex) figura entre los usuarios estratégicos. La empresa podrá procesar grandes volúmenes de información sísmica y geológica para identificar zonas con posibilidades de contener hidrocarburos y elevar la precisión de sus trabajos de exploración. El gobierno busca colocar una capacidad pública de supercómputo al servicio de Pemex y de otras instituciones que actualmente dependen de infraestructura fragmentada o insuficiente.
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Del clima al SAT
Coatlicue también analizará bases de datos administrativas del Servicio de Administración Tributaria y de las aduanas. El procesamiento masivo de facturas y operaciones permitiría encontrar patrones vinculados con comprobantes apócrifos, evasión fiscal y posibles prácticas de corrupción. Uno de los proyectos que ya se desarrolla desde el Centro Mexicano de Supercómputo en Barcelona está enfocado en la detección de facturas falsas en coordinación con el SAT.
En salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social trabaja en la optimización de su sistema de citas, mientras la infraestructura futura podrá procesar expedientes clínicos y datos epidemiológicos en tiempos más breves. La capacidad también estará disponible para entrenar modelos de inteligencia artificial y analizar la producción científica que las instituciones mexicanas difícilmente pueden revisar con sus recursos actuales.
Coatlicue encabezará el Clúster Nacional de Supercómputo, una red integrada por equipos de universidades y centros públicos que suma 9.45 petaflops y más de 10,000 terabytes de almacenamiento. Entre sus nodos se encuentran Yuca, de la Universidad de Sonora; Leo-Átrox, de la Universidad de Guadalajara; Miztli, de la UNAM, y las supercomputadoras Xiuhcóatl y Abacus, del Cinvestav.
La instalación en Zacatenco coloca al IPN en el centro operativo del proyecto. La institución firmó acuerdos con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), además de un protocolo con el Barcelona Supercomputing Center para intercambiar conocimiento en computación e inteligencia artificial.
El comité técnico reúne también a la UNAM, el Tecnológico Nacional de México, Infotec y el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica. La Secretaría de Marina, el IMSS, el SAT, Nacional Financiera, Bancomext y el centro de Barcelona participarán como consejeros técnicos. Esta estructura deberá decidir cómo se distribuirá la capacidad de Coatlicue y qué proyectos públicos tendrán acceso prioritario a la infraestructura.



