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Se aceptará negociar regla de origen solo si se mantiene regional: CSP
La mandataria rechazó la propuesta de EU de establecer que al menos 50% del valor de cada vehículo fabricado en Norteamérica provenga específicamente de Estados Unidos.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la conferencia matutina.
El gobierno mexicano se pronunció sobre la petición de Estados Unidos de endurecer aún más las reglas de origen en el Tratado entre ambas naciones y Canadá (T-MEC), uno de los temas centrales en la revisión en curso de este acuerdo comercial.
Desde la primera ronda bilateral de negociaciones, celebrada el 28 y 29 de mayo en la Ciudad de México, Jamieson Greer, titular de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), propuso establecer que al menos 50% del valor de cada vehículo fabricado en Norteamérica provenga específicamente de Estados Unidos.
Si bien desde entonces el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, rechazó esta medida, fue hasta este viernes que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) dio a conocer que México está dispuesto a elevar los requisitos de Contenido de Valor Regional (CVR) del 75% actual a incluso un 90%, siempre y cuando se mantenga el carácter regional. Elevar dicho contenido implicaría restringir la proveeduría de terceros países y una mayor producción en América del Norte en la fabricación de vehículos de pasajeros y camionetas ligeras para gozar de las preferencias arancelarias del T-MEC.
Además de fijar el requisito de contenido estadounidense, la propuesta de Greer Greer plantea subir de 75 a 82% el CRV.
“Ellos están pidiendo más reglas de origen. Nosotros decimos sí, pero que se tome en cuenta a México, no solamente lo que se fabrica en Estados Unidos para los descuentos”, dijo Sheinbaum en referencia a que las reglas se mantengan completamente regionales, sin ningún límite de carácter nacional. “Nosotros estamos buscando que aunque esas reglas de origen aumenten a 90%, sean regionales; o sea, que no solamente se descuente lo fabricado en Estados Unidos, sino lo que se fabrica en México”, agregó. En el presente mes, Greer informó al congreso estadounidense que la industria automotriz estadounidense ha enfrentado perturbaciones en la cadena de suministro externa, una mayor presión competitiva por parte de China y la evolución de la política comercial del presidente Donald Trump.
Además, indicó que la evidencia muestra que el contenido estadounidense en los vehículos producidos en México y Canadá está disminuyendo, mientras que el déficit comercial automotriz con México se mantiene persistentemente alto.
En opinión de la USTR, la Revisión Conjunta del T-MEC de 2026 brindará a Estados Unidos la oportunidad de evaluar y fortalecer las reglas de origen del T-MEC para el sector automotriz, a fin de incentivar el uso de contenido adicional estadounidense y norteamericano.
Asimismo, la Revisión Conjunta representa una oportunidad para mitigar los riesgos que terceros países que no operan en economías de mercado representan para la cadena de suministro automotriz de Norteamérica.
En palabras de Greer: “En definitiva, las disposiciones del T-MEC relativas al sector automotriz van más allá de meros tecnicismos comerciales: forman parte de una estrategia deliberada para garantizar que Estados Unidos siga siendo un productor automotriz líder a nivel mundial”. Mediante mejoras estratégicas, la USTR busca aumentar el contenido regional y estadounidense, reducir la dependencia de insumos de terceros países y construir una cadena de suministro más resiliente y segura que impulse la inversión, el empleo y la innovación necesarios para que la industria automotriz estadounidense siga siendo competitiva.

