México tiene la capacidad de fortalecer toda la cadena de suministro de semiconductores, desde su diseño y validación, hasta la fabricación y programación de estos insumos, también conocidos como circuitos integrados o chips, de acuerdo con Santiago Cardona, vicepresidente de Tecnologías de la Información de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti) y quien también es director general de Intel en México. 

En entrevista con El Economista, Cardona dijo que desde que comenzaron a nivel global los problemas de desabasto de semiconductores que han afectado a diversas industrias, como la automotriz, y previo al Diálogo Económico de Alto Nivel entre México y Estados, la industria tecnológica entró en contacto con la Secretaría de Economía para iniciar conversaciones, cuyo objetivo ha sido explorar cuáles son las oportunidades del sector de electrónica tanto para el consumo interno de semiconductores como para su exportación.

“Este diálogo entre Canieti y la Secretaría de Economía ya venía previo, también con el Consejo Coordinador Empresarial. Ha habido una fuerte comunicación entre todas las partes para explorar qué tipo de procesos se pueden implementar para que el sector estratégico más importante del país tenga el abastecimiento necesario para operar”, dijo.         

El pasado 9 de septiembre, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en México y de Joe Biden, en Estados Unidos, reanudaron el Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN), que el gobierno de Enrique Peña Nieto había iniciado junto con su homólogo Barack Obama y que fue interrumpido por Donald Trump.

Aunque en las descripciones del inicio de este diálogo, que destacan el fortalecimiento de las cadenas de suministro nuevas y existentes como uno de sus pilares, no se menciona al sector de los semiconductores, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, ha expresado que existe la posibilidad de que México coproduzca estos insumos junto con su país vecino del norte.

No obstante, de acuerdo con Cardona, toda la cadena de producción de semiconductores ya se encuentra establecida en México: desde los centros de diseño y programación que están ubicados en Guadalajara, Jalisco, entre los que se cuenta el de Intel, hasta los fabricantes que han establecido varias plantas en el corredor industrial del norte del país, en la frontera con Estados Unidos.

“La gran oportunidad que hay para México como país y como economía es cómo poder participar más de esto, pensando en que se planea rebalancear la cadena de suministro en Norteamérica, con el Chips for America Act”, dijo. 

El CHIPS for America Act forma parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional 2021, del Departamento de Defensa estadounidense y busca establecer inversiones e incentivos para respaldar la fabricación, la investigación y el desarrollo de semiconductores y la seguridad de la cadena de suministro en Estados Unidos. Esta regulación ha impulsado la inversión de 75,000 millones de dólares en Estados Unidos, de los cuales 20,000 millones fueron invertidos por Intel en dos plantas de producción en el estado de Arizona.

Dos escenarios

Cardona, quien también es consejero de la Asociación Mexicana de Industrias de Tecnologías de la Información (AMITI), planteó dos escenarios que podrían tomar curso en este proceso de fortalecimiento de la cadena de suministro de semiconductores en México. El primero es la ampliación de las capacidades ya instaladas en el país y la segunda es incrementar la capacidad de fabricación de estos insumos con nuevas plantas en territorio mexicano, un proceso que tardaría entre uno y dos años en hacerse realidad.

“Todos los países y sus gobiernos tienen claro que esto va a tomar tiempo. Este es uno de los procesos de ingeniería más complejos de la humanidad y no es algo sencillo que se va a resolver en el corto plazo, pero lo importante es tomar acciones decisivas desde ya”, dijo y añadió que mientras que los chips que se fabrican en México son aquellos con una producción masiva y tecnologías menos avanzadas, orientados a la fabricación de todo tipo de electrodomésticos y automóviles; el país diseña y valida algunos de los semiconductores más avanzados del planeta.

Para Ricardo Zermeño, director de la consultoría especializada en tecnologías de la información y comunicaciones Select, el sector de fabricación de semiconductores es uno de alta inversión y alta tecnología, por lo que es necesario establecer alianzas con los líderes de la industria, con el fin de establecer centros tanto de desarrollo, como de fabricación y programación de este tipo de insumos.

El directivo estimó un periodo de entre dos y cuatro años para el establecimiento de plantas de fabricación de chips en territorio mexicano, por lo que para el analista la oportunidad de la economía mexicana se encuentra en el diseño y la programación de chips.

“El diseño es lo más importante. Tener una capacidad de diseño y de programación, ahora con el Internet de las Cosas, amplía la posibilidad de desarrollar propiedad intelectual en el diseño de chips para aplicaciones de todo tipo”, dijo.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx