Invertir en plantas para producción de semiconductores en la región no es una solución inmediata para que la industria automotriz resuelva el desabasto de insumos, y será hasta el 2023 cuando el sector recupere los niveles prepandemia Covid-19 y se enfile a la ruta de aumentar su fabricación, exportación y ventas de vehículos, aseveró Fausto Cuevas, director de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Refirió que la inversión no es una solución de corto plazo que resuelva la problemática, así que “difícilmente podríamos considerar que en el plazo de lo que resta del año y a principios del próximo año, la situación quede resuelta con inversiones”.

En conferencia de prensa virtual, el representante de las armadoras automotrices comentó que se determinará cómo evoluciona el panorama de la escasez de chips en los próximos 6 u 8 meses, pero nos parece, dijo, sería hasta el 2023 cuando podría avanzar la industria.

La Secretaría de Economía se encuentra en negociaciones con distintas empresas, con fabricantes de componentes para invertir en la producción de semiconductores (chips), pero “el resultado de las inversiones no es de corto plazo, hay que considerar el tiempo que se lleve a cabo la construcción de las instalaciones y la puesta en marcha de la planta ... en realidad, puede llevarse hasta un par de años. Difícilmente de considerar, que este y el siguiente año, la situación quede resuelta con nuevas inversiones para evitar que esto pueda repetirse en años anteriores. Es el camino, pero no la solución inmediata”, aseveró.

Cuevas apuntó que la problemática dependerá, también, de la oferta y demanda de semiconductores de otros sectores, diferentes a la automotriz, ya que “competimos por este tipo de componentes con sectores que dependen del insumo, como es la electrónica, telefonía celular, otros. Nosotros representamos no más del 5% en la demanda”, expresó.