La empresa de Chicago ha hecho todo lo posible por asegurar el mercado de los cupones y promociones, pero LivingSocial le salió al paso aprendiendo de los tropiezos de su competidora.

¿Es malo ser millonario? ¿Estar funcionando en cientos de países? ¿Y salir a la bolsa y en el primer día lograr precios altísimos con tu acción? Pues claro que no.

Pero ojo, tampoco es bueno operar en una economía volátil y peor, sobre un modelo de negocios que genera demasiadas dudas. Estamos hablando de Groupon, la que se suponía era la empresa modelo de la Internet 2.0 y que nos había tapado la boca en el primer día de cotizarse en la bolsa a 26.11 dólares (siendo que salió a vender a un precio inicial de 20 dólares).

En ese momento varios pensaron que las dudas sobre el modelo, los problemas de contabilidad que descubrieron las propias autoridades norteamericanas, la dificultad de retener a ejecutivos en posiciones claves habían sido solamente pequeños inconvenientes en el camino y que, a las finales, todo estaría bien.

Lamentablemente Groupon todavía no convence y, de hecho, su acción se está transando en un promedio de 21 dólares (y eso que hace poco estuvo en apenas 15 dólares). Para peor, su principal competencia, LivingSocial, acaba de anunciar que van a demorar la salida a la bolsa. Probablemente porque aprendieron de Grupon, y para no frenar el crecimiento, prefirieron levantar 400 millones de dólares en financiamiento y deuda (basados en una valoración de nada menos que 6,000 millones de dólares) que se suman a los 176 millones de dólares que ya habían conseguido previamente.

La movida de LivingSocial significa dos cosas. La más importante es que todavía el mercado tiene fe en este tipo de negocios, y pese a que todavía no hay mucha claridad respecto a si tiene sustentabilidad a largo plazo, hay bolsillos que están dispuestos a apostar por ellos. La segunda, y que es lo que más preocupa a Groupon y sus accionistas, tiene que ver con que LivingSocial se está transformando en una compleja competencia que aprende muy rápido de los errores de la empresa de Chicago.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica

RDS