Las reacciones que provoca el desarrollo de la Inteligencia Artificial y los pronósticos que sobre ella se han hecho abarcan desde un desbordado optimismo con respecto a cómo la IA puede cambiar de manera radical la forma en la que viven los seres humanos hasta el temor de que las máquinas inteligentes sean capaces de relegar a nuestra especie.

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Google y Amazon abrieron recientemente un área que permitirá a cualquier compañía crear su propia Inteligencia Artificial; Facebook y Twitter formaron grupos de trabajo similares a Google Brain, el equipo responsable de incluir la tecnología de Inteligencia Artificial (AI, por su sigla en inglés) en el servicio de búsquedas más utilizado del mundo y Microsoft acaba de reorganizar buena parte de sus operaciones en torno a su trabajo en el aprendizaje de máquinas.

Estos movimientos son una muestra de cómo los gigantes tecnológicos están reestructurando sus operaciones en torno a la Inteligencia Artificial. Según el CEO del Instituto Allen para la Inteligencia Artificial, Oren Etzioni, muchos de estos cambios obedecen a razones de mercadotecnia, aunque sí ofrecen una visión del papel que tendrá la AI en el futuro, de acuerdo con la revista Wired.

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Personajes del ámbito de la ciencia y la tecnología, como Stephen Hawking, Bill Gates y Elon Musk, han expresado su inquietud respecto del desarrollo de la Inteligencia Artificial. En el 2014, Hawking advirtió que: el desarrollo de una Inteligencia Artificial plena podría significar el fin de la especie humana .

Por su parte, el CEO de Tesla Motors y de la empresa que pretende llevar colonias humanas a Marte, Elon Musk, comentó: Debemos tener mucho cuidado con la inteligencia artificial. Si yo supiera cuál es nuestra mayor amenaza existencial, es probable que ... Cada vez más, los científicos piensan que debería haber alguna supervisión regulatoria quizás a nivel nacional e internacional, sólo para asegurarnos de que no hagamos algo muy tonto. Con la inteligencia artificial, estamos convocando al demonio , según un artículo de la revista Aeon.

En marzo pasado, Microsoft introdujo en Twitter al robot basado en Inteligencia Artificial Tay. El objetivo era que Tay se volviera cada vez más inteligente conforme su interacción con seres humanos aumentara. Sin embargo, la compañía tuvo que retirar al robot 16 horas después, debido a que se estaba convirtiendo en un charlatán amante de Hitler, negacionista del Holocausto y promotor del incesto. La causa de este comportamiento de Tay es que el robot aprendía de mensajes que le eran enviados por los usuarios de la red social.

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Para Luciano Floridi, profesor de Filosofía y Ética de la Información en la Universidad de Oxford, Tay es un ejemplo de que las reacciones actuales frente a la IA son una simplificación de esta tecnología, por lo que es tiempo de dejar de preocuparnos con escenarios de ciencia ficción y comenzar a enfocarnos en los retos de la verdadera IA, para evitar cometer errores en el diseño y la utilización de ésta .

Lo que Floridi define como la verdadera AI no tiene nada que ver con Siri, la asistente virtual del iPhone, o con las máquinas de limpieza Roomba, sino con aquellos robots que nos han mostrado muchas películas, como HAL 9000 del clásico de Stanley Kubrick 2001: Una odisea en el espacio o el agente Smith de Matrix.

El profesor advierte en su artículo que el actual debate acerca de la Inteligencia Artificial es un enfrentamiento entre dos bandos: aquellas personas que creen en la verdadera IA y aquellos que no. Por un lado, quienes creen efusivamente en que la verdadera Inteligencia Artificial no está muy lejos de ser creada y en que ésta podría dominar a los humanos pertenecen a la Iglesia de la Singularidad, mientras que a aquellos que son escépticos ante este panorama los llama IA-teos. Para Floridi, ambos están equivocados.

Los miembros de la Iglesia de la Singularidad toman su nombre de un término acuñado por el físico John von Neumann que después retomó el matemático y autor de ciencia ficción Vernon Virge para describir el momento en el que las máquinas sean capaces de automejorarse y de crear otras máquinas. A partir de esto, muchas personas, entre las que se encuentran importantes miembros de la comunidad científica y tecnológica, esperan el arribo de esta singularidad.

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Los miembros de la Iglesia de la Singularidad basan sus creencias en tres dogmas , explica Floridi. Primero, que la creación de algún tipo de ultrainteligencia artificial es probable en un futuro no muy lejano; segundo, que la humanidad corre el grave riesgo de ser dominada por esta ultrainteligencia y tercero, que la responsabilidad de nuestra generación es asegurarse de que o bien la singularidad tecnológica no ocurra o que, en caso de ocurrir, que sea benigna y beneficie a la humanidad.

Además de algunas otras importantes objeciones ante las creencias de la Iglesia de la Singularidad, Floridi explica que ésta se basa en una visión maniqueísta del mundo, una lucha entre el bien y el mal que nada tiene que ver con la compleja realidad en la que vivimos, y que, como en todas las perspectivas basadas en la fe, la Iglesia de la Singularidad es irrefutable, porque no está limitada por la razón o por evidencias , explica.

Coloca todo esto en un contexto en el que las personas están preocupadas por el impacto de las tecnologías digitales tontas en sus vidas, especialmente en el mercado de trabajo y en los ciberataques, y en el que los medios de comunicación presentan diariamente nuevos artilugios y desastres sin precedentes manejados por computadora, y lo que obtienes es una receta de distracción masiva: un opiáceo digital para las masas , refiere Luciano Floridi.

Por su parte, los AI-teos no creen en que ninguna forma de Inteligencia Artificial pueda existir. Para ellos las computadoras son máquinas de Turing y las máquinas de Turing, no pueden pensar, no pueden conocer, no pueden ser conscientes. Fin del asunto , explica el profesor. En este sentido, aquella pregunta que Turing realiza en el principio de su ensayo sobre las máquinas computacionales y la inteligencia ¿Puede una máquina pensar? Tiene tan poco sentido que no merece una discusión.

La verdadera Inteligencia Artificial no es lógicamente imposible, pero es totalmente inverosímil. No tenemos idea de cómo podríamos empezar a diseñarla, sobre todo porque tenemos muy poca comprensión de cómo funcionan nuestros propios cerebros e inteligencia. Esto significa que no debemos perder el sueño ante la posible aparición de alguna ultrainteligencia. Lo que realmente importa es que la creciente presencia de tecnologías cada vez más inteligentes está teniendo efectos enormes sobre cómo concebimos nosotros mismos, el mundo y nuestras interacciones. El punto no es que nuestras máquinas son conscientes, o inteligentes, o capaces de saber algo como lo hacemos nosotros. Ellos no son , explica el profesor.

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De acuerdo con Floridi, ambas posturas son incorrectas, ambas tienen muchos seguidores en California, donde abundan las películas de ciencia ficción de Hollywood, las universidades de investigación y algunas de las compañías digitales más importantes del mundo. Esto puede no ser accidental. Cuando hay mucho dinero involucrado, la gente se confunde con facilidad. Por ejemplo, Google ha estado comprando compañías tecnológicas de Inteligencia Artificial como si no hubiera mañana . Cabe aclarar que el profesor Luciano Floridi es miembro del consejo consultivo de Google.

Puedes leer el artículo completo de Luciano Floridi en Aeon aquí.

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