El próximo paso del proceso de implementación de la Ley Fintech es la publicación de la regulación secundaria en materia de open banking o banca abierta. Cinco meses antes de que esta regulación vea la luz en marzo del 2020, miembros de la industria financiera presentarán un manifiesto de open banking que proponen sea incluido en las reglas para definir un estándar de banca abierta en México.

Mario Hernández, director de EOS The Blockchain Co y del Open Banking Summit, que tendrá lugar en noviembre próximo, dijo que este manifiesto tiene la intención de convertir a México en un polo de atracción para compañías de todo el mundo que buscan ofrecer servicios basados en la banca abierta o, como él prefiere llamarle, los servicios financieros abiertos.

Hernández es un emprendedor enfocado en el desarrollo de plataformas tecnológicas, como bancos digitales, banca electrónica y banca móvil y procesamiento de medios de pago. Su carrera se ha orientado hacia el desarrollo de software para terceros, sobre todo grandes bancos, como BBVA y Santander, y entidades de gobierno, como el SAT, y ahora está organizando el Open Banking Summit, en donde presentará a la industria y las autoridades el manifiesto de open banking que propone.

El artículo 76 de la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera o Ley Fintech estipula que las entidades financieras, los transmisores de dinero, las sociedades de información crediticia, las cámaras de compensación, las Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) y las sociedades autorizadas a operar con modelos novedosos estarán obligadas a establecer interfaces de programación de aplicaciones informáticas o API que posibiliten "la conectividad y acceso de otras interfaces desarrolladas o administradas por los mismos sujetos".

"Lo que queremos desde la iniciativa privada es proponer una disposición de industria de los distintos jugadores de servicios financieros para que podamos tener un manifiesto de open banking que nos posicione a la vanguardia mundial. El objetivo es que una empresa en Estados Unidos, en Canadá o en Reino Unido se plantee a México como la regulación donde debe estar establecida su casa matriz", dijo Hernández en entrevista.

La propuesta de Hernández es que los bancos, las fintech, las sofomes, los fondos de inversión y los obligados no regulados se pongan de acuerdo para crear un manifiesto abierto que se presente a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y se coteje con otras regulaciones como la de Singapur y Reino Unido. El manifiesto será una sugerencia para que se permita el acceso a la mayor cantidad de información posible según el consentimiento del cliente.

Durante el encuentro organizado por Hernández estarán presentes los presidentes de diversas cámaras y asociaciones del ecosistema financiero, como la Asociación Fintech, la Amafore, la Asofom y la Amexcap.

La propuesta del manifiesto también se dirige a un tratamiento fiscal especial para las operaciones de open banking. La regulación fintech refiere que será la CNBV o el Banco de México quienes autoricen las contraprestaciones que cobren las entidades financieras y los demás miembros de la industria "con motivo del intercambio de datos e información".

El pasado 25 de septiembre se cumplió el plazo para que aquellas empresas que operaban antes de la entrada en vigor de la Ley Fintech pudieran solicitar su autorización ante la CNBV. De las 200 compañías que el regulador tenía en el radar porque operaban bajo los modelos de financiamiento colectivo o de fondos de pago electrónico, sólo 85 presentaron su solicitud, por lo que las otras 115, en caso de que todavía operen, tendrán que excluir sus productos o servicios que correspondan a los modelos regulados por la nueva ley.

 

En marzo del 2020 se vence el plazo marcado por la Ley Fintech para que el regulador publique las reglas secundarias para integrar el modelo de operación de la banca abierta u open banking, el conjunto de normas que deberán seguir las instituciones financieras para intercambiar la información de sus clientes de forma segura a través de interfaces de programación de aplicaciones (API) con el fin de ofrecer productos especializados a estos.

"Creemos que ese hito de marzo es un antes y un después, apoyado en la regulación fintech que ya tenemos, en la prestación de servicios financieros en México. En principio, creemos que para bien", dijo Hernández.

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