La calificadora Moody’s mantuvo la perspectiva Negativa para el sistema bancario mexicano, misma que no cambia desde agosto del 2019.

En un reporte, explicó que la perspectiva para los próximos 12 a 18 meses, refleja su opinión de que la actividad económica en México tardará más de dos años en alcanzar los niveles prepandémicos, sobre todo en materia de demanda interna, lo que afectará a los bancos y  deudores.

No obstante, señaló que esto se verá parcialmente mitigado por un ritmo de recuperación más rápido en la economía estadounidense.

Moody’s estima para el 2021 y 2022, un crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) de 5.3 y 2.7% respectivamente, por encima de la contracción de 8.3% del 2020 que resultó de la fuerte caída de la demanda externa.

Aunado a ello, refirió que la incertidumbre en torno a las políticas gubernamentales, frena la confianza empresarial, así como las perspectivas de inversión, lo que afectará a las expectativas de crecimiento económico a mediano plazo.

“No está claro qué tan rápido mejorarán las condiciones del mercado laboral, luego de un aumento en el desempleo y un cambio hacia la informalidad. La implementación desigual de las reformas estructurales, con una reversión de facto de la reforma del sector energético, también está limitando las perspectivas de crecimiento”, expuso.

Elevadas reservas

Moody’s consideró que la calidad de los activos se deteriorará, pero destacó que las reservas de la banca son altas.

En este sentido, espera un aumento moderado en la morosidad, la cual se concentrará, dijo, en el primer y segundo trimestres. Señaló que en los préstamos a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y en consumo será el deterioro más profundo.

eduardo.juarez@eleconomista.mx