Entrevista: Gabriel Napoleón Díaz Leyva, presidente del Consejo Mexicano de Uniones de Crédito.

Gabriel Napoleón Díaz Leyva fue vicepresidente de Supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) del 2011 al 2016, sumó 24 años de trabajo en este organismo y en su labor estuvo a cargo de coordinar la supervisión de más de 300 entidades financieras. Hace unas semanas, en un movimiento poco común dentro de las asociaciones gremiales del sector financiero, fue nombrado presidente del Consejo Mexicano de Uniones de Crédito (ConUnión).

El nuevo presidente de ConUnión platicó con este medio sobre los retos que enfrenta el sector de las uniones de crédito, que durante el 2017 alcanzó una rentabilidad de 889 millones de pesos, e indicó que aunque no es muy visible dentro del sistema financiero, es importante para la actividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país.

—¿Cuál es la fotografía del sector de las uniones de crédito en la actualidad?

El sector está fuerte, se compone por 88 uniones de crédito a la fecha de las cuales 44 se encuentran asociadas a ConUnión y representan 80% de la cartera y de los activos del sector. Atiende a alrededor de 70,000 socios, de los cuales 12,000 están acreditados, es decir que el sector atiende a 12,000 unidades empresariales, en función de la política pública que se ha enfocado a promover el crédito para las pymes.

Es un sector muy importante dentro del sistema financiero al igual que otros, llega a donde los bancos no tienen la intención o la capacidad de llegar, entonces es un elemento muy importante para la inclusión financiera, no tanto a nivel de personas pero sí a niveles empresariales que es una parte muy relevante.

—¿Hay riesgos para este sector por temas como la renegociación del Tratado de Libre Comercio o el cambio de administración gubernamental?

Temas de coyuntura no es tan probable que las impacten directamente, sin detrimento de que algunas por su concentración o por la región en donde están, pudieran tener un impacto directo (...) Fuera de eso, son unidades que están operando eficientemente en sus mercados y es poco probable que a nivel general tengan un impacto.

Con independencia de quién llegue a la Presidencia, se requiere seguir detonando un crecimiento económico, porque a través de ese crecimiento se fortalecen las economías de las familias. En ese sentido, se requiere que las pymes se fortalezcan y se aceleren (...) Entonces, las uniones de crédito pueden ser un agente importante para que esto se esté generando.

—Durante el 2017, el sector arrojó números interesantes, sus activos se ubicaron en 61,963 millones de pesos, es decir un crecimiento de casi 13% anual. ¿Con estas cifras cuáles son los retos del sector?

En el sector, como en otros sectores de intermediarios, hay una diversidad de entidades, desde las que valen más de 6,000 millones de pesos en activos y hay unas muy pequeñas, entonces la visión es diferente en función del tamaño.

Por otro lado, los retos que veo de negocio en la mayoría de las uniones, es que operar en esquemas semicerrados (...) las ha limitado un poco en aumentar su expansión, entonces un reto es lograr un mayor volumen y de esa manera crecer y fortalecerse más.

El principal reto del sector en general es cómo le hacemos para ir dinamizando la operación e ir incorporando más socios.

—Fortalecer infraestructura informática, el reto

Con los recientes sucesos referentes a ciberataques, ¿qué pasó con las uniones de crédito?

Las uniones dependen, creo que todas, de hacer sus operaciones a través de la banca, entonces en ese sentido pudieron haber sufrido en su carácter de usuarios, o clientes, pero no en su carácter de intermediarios participantes. Otro reto es el fortalecimiento de la infraestructura informática, de la seguridad, pues se convierte en algo prioritario y urgente para cualquier intermediario financiero.

—¿Cuál es la agenda que se trabajará con la autoridad?

Entiendo la necesidad de la regulación, por ejemplo, en temas de prevención de lavado de dinero tiene que ser bastante estricta, pero claramente hay intermediarios a los que les pesa demasiado. Ese es un tema a trabajar, pero reconociendo que es un tema complicado, donde no se puede bajar la guardia.

¿Es distinta la película que se ve cuando se es autoridad y cuando se está del otro lado?

Al final el objetivo es el mismo, tanto de los participantes como de la autoridad: que haya entidades que generen utilidades, que sean estables, que operen de manera segura, que atiendan bien a los clientes o los usuarios.

Del lado del supervisor, la autoridad se enfoca más al tema de revisar el control y salvaguardar la solvencia y la estabilidad de las entidades, mientras que de este lado está el tema de generar negocio, porque es la fuente que alimenta y que da razón de existir de la entidad (...) es un balance interesante.

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