En medio de la emergencia sanitaria que vive el país por la crisis del Covid-19, se ha generado incertidumbre sobre la dirección que tomará la reforma en pensiones que realice el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pues no queda claro si se mantendrá el esquema de capitalización individual o se regresará a un sistema de reparto, indicaron expertos.

Fausto Hernández, profesor de la División de Economía del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), refirió que, por un lado, se habla de propuestas que van orientadas a reforzar el esquema de las administradoras de fondos para el retiro (afores) y que parecieran estar respaldadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

“Se han presentado propuestas que van en la dirección de promover más competencia en las afores, en reducir más las comisiones, subir las aportaciones de 6.5 a 8% o hasta en 11%, y a subir la edad de retiro de 65 a 68 años”, expuso al participar en una videoconferencia sobre perspectivas económicas ante el Covid-19.

Pero también, dijo, desde la Cámara de Diputados se están enviando propuestas que van en el sentido contrario, es decir, que se eliminen las afores y que el ahorro pensionario sea administrado por algún organismo público como el Banco del Bienestar y “lo preocupante es que pareciera que el presidente está viendo hacia esa dirección, lo cual genera mucha incertidumbre”.

“El gobierno federal tiene que salir a decir cuál es su plan de pensiones y debe ser rápido porque está generando mucha ansiedad, desesperanza y mucha neurosis a toda la gente que tiene empleos formales, y la que pierda su empleo por esta crisis no sabe qué va a pasar con su ahorro para el retiro”.

Para el economista Raúl Aníbal Feliz, el esquema de afores no está cumpliendo con el objetivo para el cual fue creado, ya que la tasa de remplazo —el porcentaje que recibirá el trabajador de pensión, respecto de su último salario— en muchos casos podría ser menos de 30 por ciento. Es decir, si una persona gana 10,000 pesos, cuando se jubile, su pensión sería de 3,000 pesos.

Consideró que dicho sistema debe modificar ciertos aspectos como aumentar las aportaciones, dar mejores incentivos a la aportación voluntaria y ver cómo motivar ganancias de eficiencias en la industria a través de la reducción de las comisiones que cobran las afores.

Pocos pensionados, por afore

Para el 2021, se espera que se jubile la primera generación de afores, es decir, aquellas personas que empezaron a cotizar en el IMSS a partir del 1 de julio de 1997, bajo el esquema de afores.

Sin embargo, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro ha indicado que, de las personas que comenzaron a cotizar en dicha fecha, sólo 24% logrará cumplir con las 1,250 semanas que se requieren para obtener una pensión.

De este pequeño universo, 17% tendrá una pensión tan baja que deberá solicitar la pensión mínima garantizada que ofrece el gobierno federal, la cual es de 3,696.6 pesos mensuales, si se considera el salario mínimo de 123.22 pesos diarios en el 2020.

Ante dicho panorama, el presidente del país dijo que, una vez que pase la emergencia sanitaria del coronavirus, se revisará el sistema de afores, aunque no dio detalles sobre si se continuará con el dicho sistema o se complementará con algún otro esquema solidario o de reparto.

Preocupan influencias radicales

Gerardo López, experto en pensiones de la Universidad Panamericana, comentó que la revisión que se haga al sistema de afores debe ir enfocado en aspectos como el crecimiento demográfico, la esperanza de vida de las personas y el ahorro que se hace para obtener una pensión digna.

“El sistema del seguro social como se tenía hasta 1997 fue un esquema establecido conforme a una esperanza de vida menor a la que hoy se tiene y con una población muy diferente a la que tenemos en la actualidad, donde en unos años habrá más personas de la tercera edad que jóvenes”.

A su parecer, el presidente no se debe dejar influir por ideas que no estén bien sostenidas, “las afores hoy sólo tienen un objetivo que es administrar el ahorro de los trabajadores, si pasamos los recursos al Banco del Bienestar, el ahorro para el retiro sería uno de sus tantos objetivos y se crearía mucha desconfianza sobre su administración”.

elizabeth.albarran@eleconomista.mx