Una inusual división dentro del Banco Central Europeo (BCE) quedó al descubierto cuando una importante integrante del comité de política monetaria comentó que se opone a una extensión del programa de alivio cuantitativo, días después de que el jefe del organismo allanó el camino para más estímulos.

Desde hace tiempo que existen discrepancias dentro del consejo gobernante del BCE, que establece la política monetaria y que está compuesto de 25 miembros. Pero la directa oposición pública de Sabine Lautenschläger es inusual debido a que la alemana integra el directorio ejecutivo de seis miembros y suele presentar un frente unido.

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Mario Draghi, presidente del Banco Central, delineó el pasado viernes la forma en que el plan de alivio cuantitativo del banco para comprar principalmente bonos gubernamentales está ayudando a la economía y prometió hacer más si fuera necesario.

Pero este lunes, Lautenschläger rompió la etiqueta normal y criticó públicamente esa postura, afirmando que la política monetaria expansiva tiene sus límites y que la impresión de dinero aún debe estabilizar la inflación de los precios, que se hunde, y que es su meta formal.

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No veo razón alguna para más medidas de política monetaria, especialmente no para una extensión del programa de compra (de activos) , declaró, diez días antes de una reunión en que los integrantes del BCE fijarán el curso de la entidad.

Da más tiempo, pero no repara las causas estructurales de una recuperación económica débil (...) Deberíamos dar tiempo para que los varios y grandes esfuerzos de política monetaria surtan efecto completo , agregó.

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El uso potencial debe ser medido cuidadosamente contra los costos y riesgos conectados , sentenció, anticipando una disminución del impacto de la impresión de dinero en el futuro.

Los comentarios de Lautenschläger, formulados en Múnich, se sumarán al debate en Alemania, el país que forma la columna vertebral de la zona euro, pero donde existe gran desconfianza hacia el Banco Central.

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