Enrique Zorrilla Fullaondo, director general del canadiense Scotiabank México, reconoce que hoy se vive a nivel global una coyuntura complicada. Sin embargo, ve al país con algunas ventajas estructurales, por lo que, dice, sigue distinguiéndose de otras economías.

Afirma que las inversiones ya iniciadas por parte de empresas no se han detenido, y que las que tienen una visión a mediano y largo plazos tampoco lo han hecho, pues las épocas de incertidumbre también son de oportunidades .

En el caso del banco que dirige, destaca que sus planes no se han modificado en nada hasta ahora, y que, como siempre, Scotia está en las buenas y en las no tan buenas con México.

En cuanto al comportamiento del crédito, la institución ve una desaceleración si se compara con el 2016, pero también vislumbra oportunidades en algunos sectores que no han parado su ritmo, como el de telecomunicaciones, entre otros.

Desde Scotiabank, ¿cómo ven el panorama para México?

De repente pareciera ser que el panorama es exclusivo de México. Estamos en una coyuntura global complicada, pero dentro de esa perspectiva hay una serie de tendencias estructurales que para México son muy favorables. Muchas de ellas se nos olvidan y las hemos analizado, claramente el bono demográfico, la capacidad de integrar a 1 millón de personas al año a la fuerza laboral es una ventaja mayúscula. Se han incrementado las promociones para la clase media; seguimos distinguiéndonos en el concierto global por nuestra estabilidad macroeconómica; estamos en una zona geográfica estratégica como Norteamérica. Seguimos pensando que el sistema financiero está sólido, muy bien capitalizado, es un ingrediente de la receta de expansión; falta que se consoliden las reformas estructurales. En ese contexto, me parece que seguimos distinguiéndonos, manteniendo niveles de atractividad en el exterior, y capacidades en el interior para tener perspectivas favorables.

¿Los inversionistas han cambiado sus estrategias en México?

Los proyectos de inversión en los que estamos participando como tal no se han detenido, continúan conforme sus respectivos planes, con el objeto de terminarse y estructurarse. En ese sentido tendríamos que ver el efecto de la volatilidad puntualmente en algunos sectores y geografía más que en otros. Estas épocas de incertidumbre son también de grandes oportunidades para quien sabe consolidar la perspectiva de mediano y largo plazos.

Scotiabank es un banco canadiense, uno de los países del TLCAN. ¿Hay algún cambio desde su casa matriz ante la renegociación del tratado?

Nosotros no hemos alterado nuestros planes, seguimos sumamente atentos al desarrollo de nuestra economía. Las cifras oficiales de enero reflejan eso: el sector no creció en el mes; nosotros lo hicimos 3.2% en la cartera total, 6% en nuestro crédito al sector empresarial. Creemos que para nuestra institución se nos presenta el reto, y a la vez la oportunidad, de fortalecer las relaciones con el cliente, de reafirmar lo que siempre ha sido nuestra política, que estamos en las buenas y en las malas.

En el TLCAN hay que ver a largo plazo

En la charla con Zorrilla también está Mario Correa, economista de Scotiabank, quien se refiere al impacto de la renegociación del TLCAN: Un supuesto fundamental que tenemos es que los intereses de Estados Unidos están a favor de continuar o ampliar inclusive el TLCAN. Si ves un poco más hacia largo plazo, la perspectiva de Estados Unidos como país y en el norte como región, es que para lograr seguir siendo competitivos en el tono mundial y hacer frente a países como China tienen que continuar fortaleciendo los lazos comerciales. Desde luego que ahorita estamos viendo una coyuntura complicada, vienen momentos donde la negociación va a ser difícil, pero la verdad todos esperamos que quizá después de algunos momentos de tensión, acabemos con oportunidades. En el corto plazo está surgiendo mucha incertidumbre que afecta algunos proyectos de inversión; en el marco macro, ahí es donde impacta en el lado de la inversión. Ésa es la coyuntura, que se va a definir quizá este año.

A nivel gremial, se habla de que puede haber una desaceleración importante del crédito. ¿Qué esperan para todo el 2017?

El crédito, por lo menos la perspectiva macro que tenemos, va a depender del crecimiento de la economía, pero hay que notar que dentro de la economía hay grandes contrastes, hay sectores que se están contrayendo, pero hay otros que están creciendo a ritmos muy elevados, por ejemplo, el sector de telecomunicaciones. El crédito a nivel macro va a verse afectado por la desaceleración de la inversión y cierta desaceleración del consumo.

¿El tema del incremento en tasas podría incidir en un menor crecimiento del crédito este año?

Tenemos varios retos. Primero, la redefinición de la relación comercial con Estados Unidos es fundamental que sea exitosa, y a nivel macro está pendiente el tema de la consolidación fiscal que se ha señalado continuamente. Desde el punto de vista de las tasas y la inflación, el Banco de México ha estado muy atento a este tema para asegurar que la inflación que estamos viviendo ahora sólo va a repuntar de forma temporal, no se van a dar efectos de segundo orden. Es muy probable que el Banxico siga muy firme con la política monetaria, subiendo sus tasas de interés de referencia. Entonces esperaríamos que todavía suban cerca de 100 puntos base, en lo que resta del año.

¿Cuáles son los retos de Scotiabank?

De manera muy resumida, no tenemos otro objetivo más claro que el de seguir creciendo y eso implica aumentar el número de clientes y fortalecer la relación con ellos. Para Scotia se convierte en el más estratégico de todos los objetivos, encontrar no solamente a través de la infraestructura, sino también a través de alianzas, nuevos enfoques de acercamiento, de accesibilidad con la clientela, y de ahí nuestra inversión en la Fábrica Digital, vincularnos, acercarnos a clientes y mostrarles que nuestros productos, nuestra perspectiva, son de largo plazo. Estamos ampliando nuestra oferta de pymes, un par de alianzas, profundizando la comercialización de nuestra tarjeta de crédito. Estamos ampliando la filosofía que tenemos de arquitectura abierta en el ofrecimiento de los productos de nuestra banca privada y patrimonial, estamos ampliando el número de oficinas y equipos organizacionales. Y eso, te diría, son esfuerzos marginales, pero el reto en particular es en donde los portafolios y los productos y segmentos donde creemos tener características vocacionales muy claras como son hipoteca y los autos.

¿Cómo ven desde Scotiabank el sector de las fintech?, ¿como complemento o como competencia?

Yo creo que hay un alto grado de complementación con las fintech, de hecho tenemos vinculación con más de una, y en ese sentido la seguridad que da nuestra marca se complementa con esquemas frescos e innovadores que podemos involucrar o hacer con esta tecnología. En ese sentido yo creo que la vinculación entre fintech y banca es algo que tenderá a fortalecerse, a multiplicarse.

Con todos estos elementos, ¿hacia dónde va la vocación de la banca?

Yo te diría que, honestamente en términos de rumbos, cada institución define los caminos o veredas que toma para llegar a sus objetivos, pero en términos de alto nivel, la banca no tiene otra salida más que progresar en una forma mucho más sencilla, mucho más flexible de vincularse con la clientela. No tiene otro camino más que ofrecer esa vinculación a través de los medios que la clientela defina y no en lo que a nosotros nos guste. Tenemos que vincularnos a través de una multiplicidad de canales, y en todos y cada uno de ellos, de una manera muy eficiente, muy sencilla. La banca no tiene otra salida que entender mayores y mejores esquemas de competencia, de por sí ya tenemos una competencia feroz. Hay que entender las dinámicas sociales que caracterizan a nuestra población, nuestra economía, geografías. Y yo veo a una banca que en términos de los fundamentos que son su capitalización, sus niveles de liquidez, superpreparada hacia delante, de nuevo, como ingrediente de cualquier expansión.