Del total de capital ilícito que salió secretamente de México de 1970 al 2010, 74% fue a través de facturación fraudulenta, según el reporte México: Flujos Financieros Ilícitos, Desequilibrios Macroeconómicos y la Economía Sumergida , presentado por Global Financial Integrity.

Pero fue a partir de 1994, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que se llevó a cabo un mayor volumen de estas operaciones.

Entre 1970 y 1993, el periodo previo a la entrada en vigor del TLCAN, los flujos ilícitos representaron de media 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en los siguientes 16 años, hasta el 2009, dichos flujos de salida crecieron hasta 6.3% del PIB.

Además, la proporción es superior a la mayoría de los países en desarrollo, donde la media de desvío de capital ilícito es de 55 por ciento.

La facturación fraudulenta, que conlleva la manipulación deliberada de las facturas de las exportaciones e importaciones, es uno de los métodos predominantes para sacar capital ilícito de los países.

Según el estudio, la facturación fraudulenta facilita el flujo de un capital escaso, incluyendo la evasión fiscal, por lo que una serie de países en desarrollo puso en práctica un abanico de medidas políticas para reforzar la administración de las aduanas.

El estudio consigna que, a pesar de que México es uno de los países en desarrollo que dispone de una de las normas más sofisticadas sobre precios de transferencia -incluidas las normas de dictamen fiscal-, el país necesita de un equipo más sólido que pueda auditar a empresas, realizar auditorías conjuntas en otros países y aplicar con firmeza los más de 40 acuerdos de doble imposición firmados con otras naciones.

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