Un documento del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés) destaca que la pandemia del Covid-19 ha acelerado la adopción del comercio electrónico (e-commerce), lo que a su vez está impulsando un mayor uso de los pagos remotos.

En el boletín titulado “Comercio electrónico en la pandemia y más allá”, considera que algunos cambios en los hábitos de compra y el comportamiento de pago de los consumidores, pueden ser más duraderos, lo que tendría implicaciones para el cambio estructural y el crecimiento de la economía digital.

Destaca que cuando se produjo la pandemia del Covid-19, el cambio de las tiendas físicas a las compras digitales ya tenía tiempo de haberse iniciado, pero las restricciones a la movilidad impuestas para combatir la propagación del virus, provocaron un aumento en la demanda en línea de muchos bienes y servicios.

“En Latinoamérica, una de las regiones con menor penetración del comercio electrónico, en apenas dos meses los consumidores de la plataforma Mercado Libre realizaron la cantidad de compras que habitualmente hacían en un año”, resalta.

El documento del BIS detalla que, en materia de comercio electrónico, la pandemia se desarrolló en tres etapas básicas: una preventiva (compra de suministros médicos), otra de acopio (artículos de primera necesidad) y una más de refugio en casa (bienes tecnológicos, equipos de ejercicio y servicios de entretenimiento).

“Mientras que en algunos países de Asia y Europa los cierres a menudo se establecieron durante semanas, en algunas partes de Estados Unidos y América Latina, los minoristas no esenciales estuvieron cerrados durante meses. A finales del 2020, a la luz de una segunda ola de infecciones, muchos países volvieron a endurecer las medidas de contención”, explica.

De igual forma, menciona que los diferentes sectores de la economía se vieron afectados de manera diferente, pues mientras los pedidos en línea en la industria minorista aumentaron en todo el mundo, lo mismo que en tecnología y equipamiento, las visitas a las páginas de turismo cayeron 80 por ciento.

“Datos de Contentsquare indican que el tráfico a las páginas web de los supermercados creció hasta 270% en el pico del bloqueo”, señala.

Mayor impulso a pagos remotos

El boletín del BIS resalta que el comercio electrónico está impulsando, a la par, un mayor uso de pagos remotos.

Puntualiza que en todo el mundo las transacciones totales con tarjetas cayeron durante la pandemia a medida que se contraía la actividad económica, y aquí también unos sectores se vieron más afectados que otros.

Sin embargo, menciona que entre los pagos con tarjeta, las transacciones con tarjeta no presente (CNP, por su sigla en inglés), como son los realizados en línea o a través de aplicaciones de teléfonos inteligente, han aumentado.

“Una vez más, sectores seleccionados han visto un mayor incremento en la participación de transacciones CNP”.

El BIS apunta, sobre este tema, que hay indicios de que el impacto en el comportamiento de los consumidores, puede volverse estructural.

En específico, señala, si bien la proporción de transacciones de CNP ha caído desde sus picos del periodo pandémico, sigue siendo más alta que su nivel pre pandémico en varias economías, en particular las de mercados emergentes.

“Si bien algunos choques sectoriales son probablemente temporales, otros pueden indicar una reasignación de la actividad económica a más largo plazo”, enfatiza.

Tendencia a futuro

Para el BIS, los cambios en el comportamiento del consumidor pueden ser duraderos, pues para gran parte de la población, el cierre de las tiendas físicas ha obligado a los consumidores a cuestionar hábitos de compra profundamente arraigados.

De hecho menciona que, en una muestra de 18 países, una proporción cada vez mayor de adultos, espera comprar en línea con más frecuencia después de la pandemia.

eduardo.juarez@eleconomista.mx