Las millonarias pérdidas por más de 6,000 millones de euros registradas en el tercer trimestre del año orillaron al gigante alemán Deutsche Bank a anunciar un agresivo programa de reestructuración global que incluye el despido de 15,000 empleados al 2018, cierre de oficinas en su país sede y la salida de diferentes mercados, incluido el de México.

Otros países de los que saldrá Deutsche Bank en este proceso, según anunciaron altos directivos, son: Argentina, Perú, Chile, Uruguay, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Malta y Nueva Zelanda.

John Cryan, coconsejero delegado del banco, mencionó que la estrategia de la entidad financiera lamentablemente también incluye el cierre de algunas filiales y localizaciones en países, así como reducción de personal e infraestructura.

En México, Deutsche Bank opera como banco de inversión. De acuerdo con su sitio de Internet, tiene presencia en el país desde hace más de 50 años con una oficina de representación. Sin embargo fue hasta el 2000 cuando obtuvo la licencia bancaria.

A agosto pasado, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Deutsche Bank México se ubicaba en el lugar 17 del sistema financiero mexicano por activos, mismos que ascendían a 73,204 millones de pesos, cifra muy por debajo de los 344,707 millones de agosto del 2014. Su utilidad al octavo mes del 2015 ascendía apenas a 274 millones de pesos.

El anuncio de la salida de Deutsche Bank de México coincide con el anuncio reciente de otros bancos globales, pero de permanecer en el país pese a los magros resultados por las oportunidades que ven aquí principalmente por el tema de las reformas. HSBC, por ejemplo, informó que se quedará, aun cuando optó por salir de otros mercados emergentes de la región, como Brasil.

Cuestionado sobre si Santander estaba interesado en el negocio que dejará el Deutsche Bank, el presidente del grupo español en México, Marcos Martínez, respondió que no, pues se trata de banca de inversión y no es un negocio que le interese a Santander.

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