Una vez que están por terminar los diferimientos de pagos de créditos bancarios que se lanzaron entre marzo y julio como medida de apoyo para los clientes que han tenido problemas en su economía por la pandemia de Covid-19, la morosidad podría aumentar, lo mismo que las pérdidas esperadas, reiteró Juan Pablo Graf, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Durante su participación en el X Congreso Internacional de Investigación Financiera FIMEF, el funcionario explicó que la estabilidad del Índice de Morosidad (IMOR) y la pérdida esperada durante estos meses de pandemia, justamente se deben al programa de aplazamiento de pagos, pero al final del periodo de impago, el nivel general de incumplimientos podría aumentar.

Ello, precisó, impactaría en la rentabilidad y capitalización del sistema, debido a la constitución de estimaciones preventivas y falta de pago de algunos préstamos.

“Obviamente la cartera que está recibiendo estos beneficios, está dormida; no están registrándose las cosas porque este es el alivio necesario que tienen los deudores de la banca, y esto es la cartera que está despertando desde el mes de agosto”, dijo.

Agregó: “tenemos que pensar que cuando despierte esta cartera, si se comportara como la cartera que no entró en los criterios contables especiales, vamos a tener obviamente, como ya lo hemos dicho, índices de morosidad más grandes, derivado de estos programas”.

Detalló que tanto para el total de la cartera, la comercial, la de consumo y la de vivienda, las diferencias son importantes y hay que tenerlo en cuenta cuando vaya despertando la cartera.

Por lo pronto, adelantó que donde ya se ve una morosidad más alta dentro de la cartera comercial, es en la industria textil y el comercio; mientras que por estados, son Oaxaca, Guerrero, Puebla y Chiapas los que presentan los incumplimientos más elevados.

Para la cartera de consumo, apuntó, los estados con mayor morosidad son Quintana Roo, Yucatán y Tabasco; en tanto que en la cartera hipotecaria, las entidades con más altos niveles de incumplimiento son Tlaxcala, Guerrero y Chiapas.

“Sobresale Quintana Roo, porque ahí las personas han enfrentado una situación muy difícil, por el detenimiento de la actividad turística. Entonces los deudores de la banca en sus créditos al consumo y crédito a la vivienda han tenido una situación muy difícil y eso se ve en estos indicadores”, expuso.

Reestructuras no esconderán situación real de intermediarios

Juan Pablo Graf comentó que si bien la gran mayoría de los deudores sigue pagando puntualmente sus créditos, hay otros que sí están buscando ya una reestructura, lo que marca el cambio de la primera a la segunda fase de apoyos en lo que va de la pandemia.

Puntualizó que con las reestructuras, que incluyen disminución de los pagos mensuales, ampliaciones de plazo y baja en tasas de interés, no se obscurece la situación real de los bancos y otros intermediarios financieros, sino que todo lo contrario.

“Las reestructuras ni van a ser la mayoría de las carteras de los intermediarios y se harán de manare transparente. Si la reestructura a un intermediario no le funciona, al primer mes lo vamos a ver e inmediatamente las reservas que se hagan por estos créditos reestructurados, se tienen que incrementar de manera inmediata. De esta manera consideramos que no existe el riesgo de que se estuvieran escondiendo las situaciones de los intermediarios”, enfatizó.

Sistema financiero solvente

El presidente de la CNBV destacó, sin embargo, que hoy en términos generales se observa un sistema financiero solvente.

“Las medidas establecidas en conjunto entre las distintas instituciones financieras y las autoridades, han propiciado comportamientos positivos en los principales indicadores de solvencia, liquidez y calidad de activos”.

eduardo.juarez@eleconomista.mx