La Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB, por su sigla en inglés) considera que los bancos del viejo continente y otras instituciones financieras podrían ocasionar un problema al conjunto del sistema en caso de sufrir una cibercrisis. Ésta es una de las principales conclusiones extraídas por el organismo en su última reunión ordinaria, del pasado 19 de diciembre.

En concreto, los responsables de la ESRB, creada en el 2010 para detectar y mitigar los riesgos para la estabilidad financiera en Europa, han realizado un análisis que concluye que, en determinadas circunstancias, un ciberataque a un banco puede “escalar rápidamente desde un fallo operacional hasta convertirse en una crisis de liquidez”, que a su vez podría desencadenar también una crisis financiera sistémica. Los resultados de este estudio se conocerán a lo largo del primer trimestre del año, según adelantó la ESRB.

La junta, a la vista de los nuevos hallazgos, señaló en un comunicado publicado el sábado que está trabajando para desarrollar una regulación que tenga en cuenta los riesgos cibernéticos, enfocándose en “cómo mitigar las vulnerabilidades identificadas y en el rol de las autoridades en caso de una crisis sistémica”.

Más allá de los ciberriesgos, los responsables de la ESRB identificaron y evaluaron durante su encuentro otras vulnerabilidades potencialmente peligrosas para el sistema financiero. En su mayor parte son riesgos que ya se detectaron en anteriores reuniones: excesivo endeudamiento de las empresas, nivel de liquidez de los activos en manos de los fondos de inversión y costos relacionados con las multas ocasionadas por los problemas de conducta del sector bancario.

Además, el órgano de gobierno de la junta sumó otros dos riesgos a la lista de principales preocupaciones para la estabilidad financiera: los provocados por el cambio climático y aquellos relacionados con las innovaciones disruptivas en las infraestructuras financieras críticas.

También consideraron as grandes áreas macroeconómicas que suponen una mayor fuente de preocupación, encabezadas por las previsiones de crecimiento a mediano plazo, que son bajas.