Aunque en términos generales, la banca de desarrollo presenta solidez financiera para hacer frente a escenarios adversos y cuenta con herramientas adecuadas para el cumplimiento de su mandato, algunos de estos intermediarios enfrentan debilidades relevantes pendientes por atender, de manera particular en lo relativo a tecnologías de la información.

Esto lo ha señalado el Banco de México (Banxico) en su más reciente Reporte de Estabilidad Financiera. Ahí, el organismo central también destaca que la importante salida de personal ejecutivo de mandos medios o altos, y la consiguiente rotación en procesos críticos, puede propiciar discontinuidades y vulnerabilidades, así como un aumento en el riesgo operativo.

“Cabe destacar que a la fecha no se ha materializado ningún evento de esta índole”, aclara el Banxico.

Como se recordará, a inicios del 2018, el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) fue víctima de un intento de hackeo, se dice, desde Corea. Lo que demostró la vulnerabilidad de esta institución.

Desde el inicio de la presente administración, se ha iniciado un proceso de cambio dentro de la banca de desarrollo, que ha derivado en la salida de personal; reducción de salarios y prestaciones. Además, se tiene la intención de fusionar entidades como el Bancomext con Nacional Financiera (Nafin) y Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) con Banobras.

“Cabe señalar que hay planes aún por definirse respecto a la posible consolidación de ciertas funciones de algunas instituciones. Por ejemplo, la conversión de Bansefi en el Banco del Bienestar”, precisa el Banxico.

Agrega que es importante recordar que la labor contracíclica de la banca de desarrollo e instituciones de fomento en escenarios de estrés ha sido fundamental, por lo que la adecuada capitalización del sistema y contar con prácticas adecuadas de otorgamiento de crédito son necesarios para que, dado el caso, éstas puedan brindar financiamiento.

“Por ello será importante dar seguimiento al ritmo de crecimiento de su cartera de crédito y su calidad, implementación de nuevos productos, y que se cuente con una adecuada administración de riesgos”.

Los bancos que integran la banca de desarrollo en México son: Bancomext, Banjercito, Banobras, Bansefi, Nafin y SHF.

Presentan solidez

En términos generales, indica el banco central en su reporte, la banca de desarrollo u otras entidades de fomento (como el FIRA) presentan solidez financiera para hacer frente a escenarios adversos y herramientas adecuadas para el cumplimiento de su mandato.

“Todas las instituciones de fomento se encuentran adecuadamente capitalizadas. Así, a marzo del 2019, el ICAP de la banca de desarrollo se ubicó en 17.95%, 99 puntos base por arriba del dato a marzo del 2018”.

Detalla que a marzo del 2019, el saldo del financiamiento directo e inducido otorgado por dichos intermediarios se ubicó en 1.8 billones de pesos, equivalente a 31% del financiamiento total del sector bancario y a 7.7% del PIB.

No obstante, señala que en el último año el saldo del financiamiento del sector registró un crecimiento de 4.5%, nivel inferior que el observado en promedio en los últimos cinco años, cuando se registró una tasa de crecimiento compuesta de 8.5 por ciento.

“En específico, en diciembre del 2018 y primer trimestre del 2019 se ha observado una ralentización en la colocación de financiamientos”.

El documento también menciona que la cartera de crédito observa niveles moderados de cartera vencida. Sin embargo, advierte que una desaceleración pronunciada de la actividad económica podría afectar a los acreditados de la banca de desarrollo y las instituciones de fomento, tanto para los créditos como para las garantías.

En cuanto al riesgo de mercado, el Banxico refiere que sólo tres instituciones de fomento mantienen tenencias importantes de valores; respecto al riesgo de liquidez, éste se encuentra acotado. “En general, el riesgo operativo en la banca de desarrollo y las instituciones de fomento se encuentra en niveles adecuados”.