La contingencia sanitaria por la pandemia de Covid-19 aceleró las transacciones financieras digitales. Para Marcelo Fondacaro, director de operaciones de Veritran, esta tendencia llegó para quedarse, por lo que ahora el reto es profundizar en la cantidad de servicios, pero también lograr una mayor inclusión llegando a personas tradicionalmente desatendidas.

En entrevista, el directivo comenta que al inicio del 2020, a través de los 50 bancos con los que trabajan en la región de América Latina, registraban 15 millones de usuarios de servicios digitales, pero después de que se disparó la pandemia, el número ascendió a los 20 millones, con alrededor de 20,000 millones de transacciones procesadas.

Detalla que las operaciones que más aumentaron son las relacionadas con pagos a distancia, billeteras electrónicas y en general los pagos móviles.

“El distanciamiento social empezó a permitir estos pagos a distancia, los pagos en comercio electrónico. Esas son las transacciones que más aumentaron. Pero creemos que esto vino para quedarse. El cambio es algo que va a ser muy positivo para la gente. La gente cuando se acostumbra a usar tecnología de estas características, después no las abandona y encima es mucho más seguro hacer un pago con una tarjeta virtual, con una billetera virtual, un wallet”, menciona.

Destaca el caso de la plataforma de cobro digital, CoDi, en México, la cual se encuentra en su fase de evolución.

Bancarizar a más personas

El directivo de Veritran subraya que las transacciones digitales sin una tendencia que llegó para quedarse, por lo que considera que lo que debe venir ahora es una mayor profundización en la cantidad de servicios digitales.

“Cuando los servicios digitales se empiezan a desplegar de forma inteligente, eso hace que haya una reducción sustancial en los costos de operación. Cuando los costos de operación se reducen y se reduce la cantidad de fraudes, eso permite a las organizaciones bajarse a la base de la pirámide y poder bancarizar a más gente. Entonces lo que viene ahora es la inclusión, tanto social como financiera”, enfatiza.

Precisa que es justamente de lo que se habla en diferentes foros: cómo hacer para incluir a más gente al ecosistema financiero.

“Viene la etapa de reconocer a la gente, de poder dar préstamos reconociendo a las personas, sabiendo quiénes son, y bajar más a la base de la pirámide con servicios financieros”, dice.

La seguridad es fundamental

Marcelo Fondacaro refiere que, a la par que han crecido las transacciones financieras digitales, también se han incrementado los intentos de ciberdelitos, por lo que considera que el tema de la seguridad en las operaciones es fundamental.

“No hay transacción si no hay seguridad. Ante estas situaciones siempre va haber personas y empresas que se dedican a cometer fraudes y van a intentarlo y obviamente pueden encontrar algunas organizaciones en diferentes estadíos, pero hoy la tecnología que existe permite prevenir”, puntualiza.

Hace énfasis en que para ello, hay que trabajar en reconocer a las personas. “Al usuario; saber quién es la persona que está detrás del canal para que, aunque alguien pueda tratar (…) no se pueda cometer el fraude”.

Señala que para ello, debe intensificarse el trabajo en materia de los elementos biométricos como reconocimiento del cliente, además de que viene todo el tema de tokenización de tarjetas, virtualización de los pagos, entre otras medidas.

kg