BBVA inauguró el primero de cuatro centros de procesos de datos que planea construir en dos años. Dos estarán en España y dos en México. El primero, situado en Madrid, ya está operativo y es el primer centro de Europa que recibe la doble certificación Tier IV, que verifica los máximos niveles de fiabilidad y seguridad.

El BBVA planea tener operativos cuatro nuevos centros de datos (CPD) para el segundo semestre del 2014, con un objetivo claro: garantizar las operaciones del banco de forma ininterrumpida, al tiempo que la entidad ajusta su infraestructura a los cambios que está sufriendo el negocio de la banca, debido, entre otras cosas, a internet y las nuevas tecnologías.

El director de Tecnología y Explotación de BBVA, Javier Viñuales, explicó que dos centros estarán en Tres Cantos (Madrid) y darán soporte a las operaciones de la entidad en Europa y Asia, y los otros dos, en México, se encargarán de controlar las transacciones en América. El directivo no desveló la inversión efectuada por la compañía en estos centros, pero sí indicó que el presupuesto anual que tiene la entidad para tecnología es de más de 2,000 millones de euros.

Viñuales explicó que estos nuevos centros son un ejemplo de la apuesta del BBVA por estar a la "vanguardia" de la tecnología y la seguridad. El directivo indicó, además, que el centro de Madrid, que cuenta con 600 empleados, está preparado "para proporcionar una gran capacidad de crecimiento para BBVA en las próximas décadas". En este sentido, aclaró que los planes de la entidad pasan por duplicar la potencia y almacenamiento de sus CPD en los próximos dos años.

BBVA anunció el arranque de las operaciones del primero de ellos en la citada localidad madrileña. Viñuales destacó que se trata del primer centro de datos europeo y el cuarto del mundo que ha recibido la doble certificación Tier IV (en diseño y construcción) otorgado por el Uptime Institute, "que garantiza que el centro tiene los máximos niveles de fiabilidad y seguridad". El centro, con una superficie de 20,000 metros cuadrados (que duplica e incluso puede triplicar la densidad de máquinas que se podían alojar en el antiguo centro del banco), dispone de autonomía energética, ya que cuenta con una subestación eléctrica propia, capaz de abastecer a una localidad de 3,500 habitantes.