La emergencia sanitaria fue un catalizador para que el uso del efectivo disminuyera, sin embargo, aún hay pendientes para que otros medios de pago se potencialicen en el país y se tengan, al menos, los estándares de otras regiones de América Latina (AL) coincidieron especialistas.

Durante el webinar “Grandes Tendencias en Medios de Pago”, coordinado por esta casa editorial, actores de la industria financiera coincidieron en que las alianzas entre entidades financieras tradicionales y empresas de tecnología financiera son fundamentales para continuar en esta carrera de reducir el uso del efectivo; sin embargo, la creación de infraestructura, el marco legal, la informalidad, la fiscalización y la seguridad, son los retos que se deben de afrontar.

De acuerdo con la décima edición del informe de Minsait Payments “Tendencias en Medios de Pago”, con base en datos del 2020, durante la pandemia 57% de los mexicanos afirmó haber disminuido la frecuencia del uso del efectivo, concediéndole terreno a otros métodos de pago como tarjetas de crédito, débito o prepago.

“El dinero en efectivo, se encuentra estancado o ha disminuido por la adopción de comportamientos y hábitos preventivos frente al contagio y sobre todo por el confinamiento que ha obligado a comprar, consumir y pagar a distancia”, detalló Jesús Álvarez, gerente de Desarrollo de Negocio para AL de Minsait Payments.

Medios digitales alternativos

Según el informe, entre 49 y 55% de la población declaró haber aumentado el uso de medios de pago, especialmente los digitales, alternativos al efectivo, durante el 2020. “Si hay algo que ha evidenciado la pandemia, es que el uso de medios de pago electrónicos se consolida”, acotó Álvarez.

El contexto parece favorable para México en su batalla para la reducción del uso del efectivo; sin embargo, el tema no es sencillo. Según los participantes de la industria, se tienen que resolver diversos retos, por ejemplo, la falta de infraestructura en la mayor parte de los municipios para aceptar otros métodos de pago.

El vicepresidente de Desarrollo de Nuevos Negocios de Visa Jorge Becil Sayún menciona que con base en un informe de esta empresa, sólo 20% de municipios del país tiene las condiciones óptimas para aceptar pagos con tarjeta, a pesar de ser un medio de pago, ya sea de crédito o débito, de gran dominancia entre la población, el restante 80% se encuentra en niveles emergentes o incipientes.

Acotó que en México existe un potencial para que al menos 5 millones de unidades económicas comiencen a aceptar pagos con métodos alternos al efectivo.

Un reto más a afrontar es el de la informalidad. Según Pablo Cuarón, director de Nuevos Flujos de Pago de Mastercard, este tema es una barrera muy importante para avanzar rápidamente en la reducción del uso de efectivo.

“Hay variables de educación, infraestructura y nuevos jugadores, pero hay una que juega un rol muy importante y es la informalidad: un alto porcentaje de la población participa en la economía informal y esto sigue siendo una barrera muy importante para acelerar este progreso”, apuntó.

Al respecto, Ernesto Terríquez, director de Desarrollo de Negocio para AL de Minsait Payments, acotó que una solución para combatir esta barrera de la informalidad es otorgar incentivos fiscales.

Para Heye Guo, cofundador de Nanopay, para que se haga más uso de medios alternativos de pago, tiene que ver el rumbo económico del país y el aspecto cultural.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx