El efecto de carencia de políticas públicas integrales dirigidas a los jóvenes, sumado a una descomposición social, explica casos de alta violencia en donde menores de 30 años se ven involucrados, señala el diputado, José Francisco Landeros Gutiérrez.

Entrevistado a propósito de su libro Rola, Balón y condón. Crítica y propuesta a la política pública de juventud en México, destaca que en el país las juventudes carecen de políticas públicas capaces de abordar sus problemáticas, pues en la Constitución Política no existe una definición adecuada de lo que significa ser joven.

En casos como el de 43 jóvenes estudiantes desaparecidos en Iguala Guerrero o en la presunta ejecución de 22 jóvenes en Tlatlaya, Estado de México, surgen por la falta de oportunidades laborales, de vida y una carencia de una política integral educativa, pues ello genera condiciones que conducen a la reproducción de conductas violentas, en donde no hay otro tipo de visiones para este grupo poblacional.

Sin embargo, el autor del texto advierte que en México, a la fecha, no existe una política dirigida a la juventud, la cual es definida por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ) como el sector de la población entre los 12 y los 29 años de edad.

El grupo de edad donde hay más carencia en términos de políticas públicas, es hacia jóvenes de 20 a 23 años, pues se considera que no son estudiantes y está listo para la vida laboral.

El diputado de la bancada panista, explica que el tema de la juventud es tan complejo que no puede resolverse en una sola acción, pues se requiere, primero, entender que el rango de edad se divide en otro tipo de grupos: la adolescencia, de los 15 a los 17 y la primer juventud 18 a 23 y juventud madura de los 23 a los 29.

A través del texto, el autor advierte que fenómenos tan complejos, no se resolverán con programas que partan de un diseño equivocado, operados con ineficacia, con resultados limitados, que en su mayoría, son poco sensibles hacia esta parte de la sociedad mexicana.

La ausencia de políticas hacia la juventud, el rompimiento del tejido social, que comienza en la familia, además de falta de oportunidades y pérdida de sentido de la vida colocan a muchos jóvenes en disyuntivas riesgosas , alerta el diputado.

Landeros Gutiérrez sugiere la necesidad de reformar la Constitución en su artículo 3 y 74 para que sea reconocido el grupo de jóvenes como un grupo social que merece políticas públicas de desarrollo integral especiales.

A partir de ahí puede construirse una Ley General de Juventud que tenga como característica importante, más que un listado de derechos, una acción vinculatoria programática y la participación que deben tener cada uno de los organismos gubernamentales de este país en el sector joven.

En una tercera etapa, a partir de esta Ley General, homologar las normativas existentes en cada uno de los estados para poder arrancar con una política pública. Asimismo el diputado señaló la necesidad de fortalecer al IMJ desde el presupuesto y facultades legales para que funja como un verdadero coordinador de las estrategias con autoridad para solicitar información a otras entidades y dependencias y sancionar a quien no cumpla.

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