Tras la explosión de una toma clandestina en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, familiares de las víctimas exigen al gobierno federal terminar con el robo de gasolina en la región.

Ana Velasco, madre de Enrique Hidalgo Velasco de 22 años, espera en el Hospital Magdalena de las Salinas a que su hijo se recupere de las lesiones ocasionadas por el estallido. “Ahorita está en 80% de quemadura, pero no está estable, está grave porque por dentro está quemado”, declaró a los medios.

Indignada, aseguró que los verdaderos delincuentes no son los habitantes de Tlahuelilpan. “A lo mejor fue una tentación o una curiosidad porque se acercó gente inocente y los culpables se están riendo de nosotros, las grandes autoridades que se dedicaron al robo de combustible”.

Este martes, Enrique ingresó a quirófano, pero su madre, quien espera junto a familiares de otros lesionados por la explosión, pide a las autoridades detener a los huachicoleros de la zona.

“Sí se va a hacer justicia porque el presidente de la República puso sus ojos en mi pueblo”, confió Ana.

Junto a la mamá de Enrique, Marcos Pedraza espera noticias sobre seis de sus familiares, cuatro internados en diferentes hospitales y dos de ellos desaparecidos. Su hijo Josué Pérez Corona de 30 años también está hospitalizado en la Magdalena de las Salinas, mientras que Ezequiel, otro de sus hijos, está sin localizar.

“Yo creo que todas las personas que estuvieron en el lugar trabajan y ganan su dinero de trabajo en el campo”, aseveró Marcos.

Y recomendó a la gente que “no se acerquen a esos lugares peligrosos porque otras personas con mala intención abren los ductos y es una experiencia para toda la población. Es peligroso porque se acercaron a curiosear y tal vez por un poco de gasolina que no lograron agarrar”.

Además, solicitó al gobierno federal continuar con el apoyo a los lesionados, y combatir el robo de combustible.

El gobernador Omar Fayad fijó la cifra de víctimas en 98.