Después de 12 años de gobiernos priistas, el Partido Acción Nacional se apresta a regresar al gobierno de Yucatán, ahora será con el panista Mauricio Vila, quien tendrá el reto de mantener a la península yucateca como el estado más seguro del país y saber negociar con un Congreso con mayoría priista.

Vila Dosal fue presidente municipal de Mérida, la capital del estado. Parte de su triunfo se explica porque justo en ese municipio se concentra, prácticamente, 50% de la población yucateca, por la irrupción de Morena como partido político, por el efecto Andrés Manuel López Obrador y por la ola anti-PRI.

El gobernador saliente, Rolando Zapata Bello, dio buenos resultados y por años figuró como el mejor calificado de los mandatarios estatales del país; sin embargo, el desprestigio del PRI y pensar que, al ser su bastión, sería en Yucatán donde el priismo mostraría su músculo, hicieron que el candidato Mauricio Sahuí se quedará en el segundo sitio de la contienda y diera paso así a la tercera alternancia en el estado.

Para el analista en asuntos políticos Gastón Lámbarry, Mauricio Vila recibirá un estado seguro; no obstante, la principal preocupación de los yucatecos reside en quién llegará a la Secretaría de Seguridad Pública y a la Procuraduría de Justicia, pues lo que menos quieren es que asuma el cargo alguien improvisado.

La preocupación de los yucatecos se fundamenta en que, al estar cerca de Quintana Roo, un estado que ha presentado fuertes problemas de seguridad, exista un efecto cucaracha o ser salpicados por lo que ocurre en esa entidad.

Hoy se menciona que Luis Felipe Saidén Ojeda sería ratificado como secretario de Seguridad Pública, lo cual es considerado como un acierto, porque ha dado buenos resultados en el cargo.

En materia económica, también Vila enfrenta diversos desafíos, entre ellos propiciar condiciones para que haya empleos con mejores sueldos, pues hoy un yucateco bien pagado percibe un salario de 12,000 pesos mensuales, pero como éstos hay pocos.

Para el diputado federal Elías Lixa, integrante de la fracción de Acción Nacional, otro de los desafíos que enfrenta la administración entrante está en el servicio de salud pública, porque hay hospitales que están saturados, mientras que otros subutilizados.

“Tenemos un rezago sumamente importante en materia de salud, que hoy lastima de manera evidente a nuestra sociedad. Entonces tenemos un gobierno que tiene que enfrentar este rezago con toda eficacia”, expuso.

El legislador agregó que, si bien la administración de Vila no parte del desastre, tampoco encuentra un estado con los mejores niveles, por lo que el regreso del PAN representa “una oportunidad, el cambio, de poder mejorar, de poder erradicar muchos  problemas que se han instalado, poder hacer que el gobierno sea más eficiente, mucho más sensible, mucho más cercano a la gente”.

Tendrá un Congreso dividido

En el ámbito político, Vila también enfrenta desafíos importantes, entre ellos tejer acuerdos para que el legislativo no se convierta en un obstáculo en su gobierno, debido a su composición. Pese a haber ganado la entidad, el PAN no logró conseguir un Congreso estatal con mayoría. De las 25 diputaciones, 10 las ganó el PRI, seis el PAN, cuatro Morena, dos Movimiento Ciudadano, una el Verde Ecologista, una Nueva Alianza y una más el PRD.

Vila también deberá establecer una relación cordial no sólo con el próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sino también con quien se ha mencionado como coordinador estatal de la Presidencia de la República, Joaquín Díaz Mena, quien quedó en tercer sitio en la elección del pasado 1 de julio.

Lo que sí podría propiciarse con el nombramiento de Díaz Mena, refiere Gastón Lámbarry, es que desde su cargo empiece a construir una candidatura a la gubernatura, por lo que en seis años la pelea por Yucatán podría volver a ser entre tres, dejando así atrás los años de lucha entre el bipartidismo entre PAN y PRI.

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