El enfrentamiento entre los legisladores Ricardo Monreal y Martí Batres por mantener el control de la presidencia del Senado, reveló que Morena no logra funcionar como partido político plenamente institucionalizado, y depende de la figura presidencial; incluso, repite las prácticas de disputa del PRD, opinaron politólogos consultados.

Del CIDE, José Antonio Crespo consideró que la disputa entre Monreal y Batres es una batalla para ganar posiciones, igual que sucede en todos los partidos políticos.

“Ahí lo que estamos viendo es lucha de facciones como las que había en el PRD y desde luego posicionamientos para el futuro, incluso para la candidatura presidencial. Monreal mueve sus fichas, Martí no es de su equipo, sino de Claudia Sheinbaum, se trata de ir ganando posiciones para tener mejores posibilidades. En ese sentido, Morena no es lo que (Andrés Manuel) López Obrador dice: políticos que están viendo por el futuro de México nada más, y que sólo piensan cómo servir al país. No. Sí están pensando en ellos, en sus posiciones, en sus cargos, como en los políticos de los demás partidos”, destacó.

“Sin reglas”

Hernán Gómez Bruera, analista e internacionalista, puso como ejemplo que Morena no tiene reglas institucionales, y sus decisiones son delegadas al presidente de la República, que el año pasado Ricardo Monreal se inconformó con la decisión de que Claudia Sheinbaum fuera candidata a jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

“Esto lo que muestra es que Morena todavía no logra funcionar como un partido plenamente institucionalizado, donde haya reglas que le den certidumbre a la competencia interna por puestos y cargos de elección. Vimos que hace un año Ricardo Monreal se inconformó por la elección de Claudia Sheinbaum como candidata a jefa de Gobierno, en un proceso cuestionado, no ofrecía certidumbre ni transparencia, lo cual es real. Todo mundo decía: ‘es el presidente el que decide, y él quiere a Claudia’. Y nunca se transparentó cómo es que se había decido que era Claudia.

“Ahora pasó algo similar, un proceso incierto en donde las reglas no están claras, donde los actores no están de acuerdo con las reglas; resulta que van a votar los senadores de Morena y de repente también entran los del Partido Encuentro Social (PES). ¿Por qué los del PES sí, y no los del PT que forman parte de la misma alianza política?

“Esto es una muestra más de que las reglas no son claras, y el partido no está plenamente institucionalizado, ésa es la razón de fondo; que las reglas se pueden manipular a favor de uno u otro candidato; mientras Morena no logre institucionalizarse adecuadamente y establecer procesos que le den certidumbre a todos, veremos más episodios de esta naturaleza.

“La diferencia es que antes era pelear por candidaturas a puestos de elección popular, hoy el problema es más grave porque el país está de por medio y las disputas pueden tener consecuencias políticas mayores”, advirtió.

“Vienen del sol azteca”

En el mismo sentido, el politólogo, escritor y profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, Jorge Javier Romero, consideró que Morena “carece de mecanismos institucionalizados de solución de controversias, por lo tanto, tiene esta conflictividad aguda, que muy probablemente les pueda causar escisiones.

“Por su puesto que se parecen al PRD, buena parte de ellos vienen del PRD, su transición es perredista y sus amistades y enemistades vienen del PRD. Por eso se parecen.

“El PRD siempre fue un partido de caudillo, primero Cuauhtémoc Cárdenas, que nunca se preocupó porque el partido tuviera una institucionalidad distinta, y luego fue sustituido por López Obrador, y por eso la muerte del PRD estaba anunciada, porque se quedó sin caudillo”, afirmó.

Consideró que Ricardo Monreal y Martí Batres terminarán su enfrentamiento una vez que el presidente López Obrador se los pida.

“Ahorita (los militantes de Morena) no tienen ninguna posibilidad de supervivencia electoral más que López Obrador; eso va a ser un mecanismo de disciplina, por lo menos de aquí a las elecciones del 2021 (con la renovación de la Cámara de Diputados); López Obrador seguirá siendo el elemento central de disciplina.

“Una vez que pasen esas elecciones y la fuerza de López Obrador empiece a menguar ya rumbo a la sucesión, vamos a ver cómo Morena no va a tener capacidad de ser un partido permanente”, puntualizó.

Destacó que si bien el presidente López Obrador pidió no formar corrientes al interior de Morena, éstas existen por lo menos en dos bandos. “Y eso es lo que se expresa en todos estos conflictos internos. Hay corrientes, una de izquierda más radical que es donde se encuentra Martí Batres, Irma Eréndira Sandoval, Rocío Nahle, John Ackerman, que son el grupo más de izquierda ideológico, radical; mientras que ahora a Monreal se han unificado los grupos más pragmáticos, todo parece indicar que ahí está la gente cercana a Marcelo Ebrard, que son más proclives a los pactos y las negociaciones con otros grupos fuera del partido. Esa tensión se nota”.

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