En la actualidad las estadísticas demuestran que la mayor parte de los jóvenes, al momento de decidir una carrera, opta preferentemente por una tradicional.

Al hablar de carreras tradicionales nos referimos a aquellas que ofrecen rentabilidad y empleabilidad, aunque no necesariamente son las que representan sus verdaderos intereses.

Los expertos en megatendencias coinciden en que las más prometedoras oportunidades de trabajo en un futuro inmediato tendrán que ver con: tecnologías relacionadas con la informática, telemática, telefonía celular, ingeniería genética, biotecnología, biónica, realidad virtual, información multimedia y nuevos materiales cerámicos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirma que de 10 nuevos empleos ocho serán para trabajadores del conocimiento o profesionales con capacidades técnicas, formación práctica, habilidades directivas y espíritu emprendedor.

Además, según la OCDE, la tendencia internacional predecible apunta hacia las carreras como Ingeniería Molecular, Nanotecnología, Biomedicina, Investigación Espacial, Cibernética, Mecatrónica y Ciencias de la Tierra.

Cualidades de las? carreras del futuro

Sin embargo, hoy los jóvenes se enfrentan a nuevos fenómenos, la sociedad está cambiando y con ella la estructura del trabajo, las necesidades de las empresas y el ámbito de las nuevas tecnologías, Internet y el sector digital concentran gran parte de las nuevas profesiones.

De acuerdo con proyecciones del Foro Económico Mundial, al menos 2,000 millones de empleos desaparecerán en los próximos 15 años, esto obliga a hacer una revisión de las carreras del futuro y sobre todo del perfil de los nuevos egresados.

La realidad es que las carreras con mayor demanda hoy no son necesariamente las que presentan una innovación reciente, en general, derecho, medicina y administración son carreras con alta demanda, y tiene que ver con las expectativas de los jóvenes respecto al campo de trabajo, pero también con el desconocimiento de las nuevas áreas que se abren , explica Cristian Guzmán, director de Promoción de la Universidad La Salle.

Datos al primer trimestre del 2017 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo, muestran que de los 8 millones de profesionistas ocupados, las áreas que concentran el mayor número son las económico-administrativas, ingenierías y educación, sólo estas tres alcanzan 5 millones de profesionistas ocupados en México.

En primer lugar están administración y gestión de empresas, con 852,101; contabilidad y fiscalización, con 716, 694, y derecho, con 706,050. Los ocupados de estas tres carreras representan 28.5 % del total de los profesionistas ocupados. Le siguen formación docente, tecnologías de la información, ingenierías, medicina, enfermería, psicología y ciencias de la computación.

En contraste, las áreas que muestran el menor número de ocupados son ciencias físico-matemáticas, humanidades y ciencias biológicas, con apenas 319,000 profesionistas ocupados entre estas tres áreas.

Según información del Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo, la rentabilidad se refiere al ingreso que percibe una persona (seguridad económica) y responde, principalmente, a las responsabilidades o el cargo que desempeñe un profesional en una determinada empresa. En el caso de la empleabilidad, las carreras tradicionales tienen un campo laboral más amplio; es decir, se pueden desempeñar en casi todas las áreas.

Aun así, Cristian Guzmán aseguró que las carreras tradicionales no desaparecerán sino que están cambiando su visión de futuro por ejemplo, contaduría, que es de las primeras carreras en impartirse en esta institución (La Salle), ha evolucionado, hoy el contador es un profesionista que tiene que ver con la gestión de negocios, auditoría, finanzas de una empresa e incluso con la parte de emprendimiento; hoy se suman competencias y conocimientos que han madurado la carrera. Los contadores de hoy son muy diferentes a los de hace 55 años , asegura el especialista.

Cuando abrimos carreras lo que hay que hacer como universidades es educar a la demanda, es decir, explicarle a los jóvenes de qué se trata este tipo de programas, cuál es el campo de trabajo, por qué el mercado laboral los necesita, cuáles son las tendencias a futuro que les van a permitir tener un trabajo, bien colocados, con una buena remuneración y que les va a permitir desarrollarse en lo personal y en lo profesional , detalló Guzmán.

Aseguró que también hay competencias que hoy son básicas, independientemente del área en que se desempeñen, como: idiomas, tecnología, características de liderazgo, emprendimiento, trabajo en equipo, humanidades y tolerancia a la frustración.

Además, explicó que las universidades ya ponen manos a la obra en la creación de las carreras, que serán el motor económico en los próximos años.

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