En el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecidos, el gran desafío del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador es responder y dar resultados, de lo contrario, tendrán que asumir el costo político de ello, planteó Roberto González Villarreal.

En entrevista, el autor del libro Ayotzinapa la rabia y la esperanza, editado por Terracota, plantea que, en términos institucionales, la llamada “verdad histórica” comienza a desmoronarse por diferentes momentos, por lo que, al mismo tiempo que eso ocurre, el presidente López Obrador, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas y, en general el gobierno, van a enfrentar un problema enorme que es dar resultados y tienen que ser ahora, no mañana”.

Desde su perspectiva, “ya no se vale. Ya nadie le va a aceptar el discurso de ‛esto nos lo dejaron y es culpa de las anteriores administraciones’, porque por eso es gobierno y porque por eso quisieron gobernar al país”.

La sociedad mexicana ya no le va a aceptar al régimen actual una salida por la tangente. Por eso “o AMLO y su gobierno dan respuesta, o su gobierno va a sufrir”.

Dice que, a cinco años de ocurridos esos hechos, México ha aprendido que los movimientos sociales son entidades colectivas que rápidamente elaboran hipótesis de lo que les preocupa, las van comprobando y discutiendo.

Aprendimos que la desaparición forzada es un fenómeno de mucha mayor dimensión de la que conocíamos. Además, que el decir que la desaparición es un crimen de Estado no es una cosa falsa, sino una consigna elaborada a partir del conocimiento de los dos circuitos de este fenómeno: la que ocurre cuando físicamente desaparecen a una persona y donde pueden intervenir fuerzas policiacas y militares y, el segundo, la burocrática-política, que es cuando desde instancias de gobierno se hace todo para desaparecer tanto a la persona como sus rastros contenidos en investigaciones.

En su opinión, la amplia legitimidad con la que AMLO arribó a la presidencia de la República, la puede perder en cualquier momento si no responde a sus compromisos de campaña y uno de ellos es hacer lo necesario para saber qué pasó con los 43 jóvenes estudiantes normalistas de Ayotzinapa y las decenas de desapariciones.

El autor refiere que mientras se consigue llegar a la verdad, un asunto importante es la persistencia de la memoria, lo cual se convierte en un arma política fundamental que no deja que se pierda el tema en el tiempo.

Para ello es necesario construir una narrativa. Y eso constituye también una de las grandes enseñanzas de este movimiento.

“No hay movimiento que se pueda constituir, ni permanecer, si no disputa y destruye la narrativa del poder”.

En ese tema, señala que el movimiento de los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa se fue ensamblando políticamente con otros movimientos que al final incidieron poderosamente en la caída del anterior régimen y permitieron el triunfo del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador.

diego.badillo@eleconomista.mx