Las campañas son muy desordenadas, afirmó Héctor Llerena, consultor en marketing político, porque no se hace investigación. Ése sería su primer consejo: Antes de tomar decisiones, investigar, saber qué pasa fuera del partido para hacer campaña para todos .

A los equipos les falta metodología, no salen a buscar al público votante, hacen campaña sólo para simpatizantes y no veo campañas para quienes no son adeptos, sólo para fans .

Pero este movimiento implica autocrítica y análisis, que es lo que más falta. Los cuatro candidatos necesitan analizar distintos escenarios y entender qué pasaría si cayeran en las preferencias, qué deben mover y si suben en las preferencias, qué hicieron bien, para seguir ese camino.

Pero en esta spotcracia, dijo, aspirantes y partidos no acaban de entender que la televisión no lo es todo. Hoy es el medio más importante y lo será por un tiempo más; no podemos negar que la gente prefiere informarse por allí, pero no es el camino para llegar a la clase media .

La clase que mueve al país quiere ver contenidos que contribuyan a elevar el debate y eso no está pasando, la gente no conecta con ellos y no tiene elementos para decidir por quién votar . Los candidatos deben dejar la cultura del banderín y dejar de ver la inmediatez .

A propósito de los banderines, su tercer consejo es pugnar por campañas más baratas .

Tendría que haber acuerdos para que las elecciones cuesten menos, pero es parte de la cultura electoral. Sigue habiendo comunidades donde el candidato debe llegar con despensas y playeras para mover a la gente. Pero la cantidad de dinero que se maneja es increíble , expuso.

En ningún otro país, afirmó, se emplea tanto dinero para organizar elecciones, para llevar a la gente a votar, pero cuando ves los resultados es inversamente proporcional la calidad, esa parte de la cultura electoral tiene que cambiar .

Otra cosa que debe modificarse es la perspectiva de los candidatos. Que entiendan que tuvieron vida antes y que continuará después de esto. Deben tener claro que no pueden descalificar y dañar a los que no son simpatizantes, porque no se desintegran el 2 de julio , por lo que les sugiere moderar el discurso y dejar a un lado ataque personales.

Y de allí nace su quinto consejo: Deben crear escenarios para después, porque la sociedad también continúa después de la elección y no puede hacerlo si está polarizada. No se debe tensar el hilo hasta volver peligroso el ambiente, no se debe llevar a la gente al extremo de la ruptura. Se vale discutir, pero no plantear la ruptura, ni con las palabras ni con las actitudes .

trinidad.ferreiro@eleconomista.mx