Durante la administración del presidente Felipe Calderón solamente fueron identificados 42 cuerpos mediante pruebas genéticas realizadas por la Procuraduría General de la República.

Mientras que durante el 2013, la dependencia federal informó sobre la identificación de 14 cuerpos a través de pruebas forenses. Los cuerpos identificados fueron localizados en fosas clandestinas en Jalisco y Nuevo león. Un caso aparte fue el de los 13 jóvenes secuestrados y luego asesinados del bar Heaven, ya que la PGR sólo corroboró la identidad por petición de los familiares.

Entre el 2006 y 2012, la Procuraduría General realizó 2,324 estudios de ADN a cuerpos encontrados en fosas clandestinas.

Del total de los cadáveres estudiados, 9% corresponde al sexo masculino y el resto al femenino.

El año en el que hubo más estudio de los cadáveres fue en el 2011, cuando fueron analizados 510, mientras que en el 2012 la cifra llegó a 458; en el 2011 el número de cuerpos fue de 462; en el 2008 fueron estudiados 366; en el 2010 la Procuraduría analizó 351; en el 2006 fueron 111 y en el 2007, la cifra fue de 66.

La información detalla que en el 2006 se gastaron 815,648 pesos por 111 estudios de ADN de huesos, cabello y manchas de sangre, y 12 muestras de referencia, a un total de 37 cuerpos. En el 2007 se destinaron 740,107 pesos, para el siguiente año la cifra llegó a 3 millones 221,837 pesos por estos estudios.

Para los siguientes cuatro años, la cifra total fue de 12 millones 626,841 pesos. De los 14 cuerpos identificados en el 2013, ocho corresponden a centroamericanos de origen hondureño, quienes fueron masacrados junto con otros 41 migrantes en Cadereyta, Nuevo León.

Durante el gobierno del presidente Calderón, se emprendió una lucha en contra del crimen organizado, la cual derivó según cifras oficiales en 70,000 muertos, sin embargo, cifras de organizaciones civiles afirman que hubo 101,199 ejecutados y 344,230 víctimas indirectas.

El Centro de Análisis de Políticas Públicas México Evalúa reveló en su estudio Los indicadores de víctimas visibles e invisibles de homicidio , que las víctimas del crimen organizado, en su mayoría, fueron hombres de 25 a 34 años, con poca o nula escolaridad.