Luego del fin del periodo de José Ramón Cossío Díaz como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el máximo tribunal tiene una vacante que quien la ocupe puede inclinar la balanza a favor o en contra de los recursos por desahogar; además de que estará en manos de Andrés Manuel López Obrador enviar una terna para su elección en el Congreso.

Aunque no existe un término para que el Ejecutivo federal envíe al Senado de la República la terna de los candidatos para ocupar el lugar del togado, las circunstancias políticas que arrancan con el nuevo mandato convierten las posibles propuestas del tabasqueño en decisiones torales para el futuro de su gestión.

Al escenario se suma la renovación de la presidencia de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal, hasta ahora ocupada por Luis María Aguilar Morales, quien dejará el cargo el 31 de diciembre luego de encabezar ambas instancias por tres años.

En la Corte está el caso de la Ley Federal de Remuneraciones, uno de los puntales de la campaña electoral de López Obrador, que consiste en establecer un tope en los salarios de los funcionarios y poner de límite la remuneración del presidente; mientras que con la creación de los superdelegados, que también se impugnará, es una reestructura de la relación entre la Federación y las entidades, misma con la que busca gobernar y dar viabilidad a su proyecto de gobierno.

La decisión del nuevo ministro podría inclinar la balanza en el fallo de la acción de inconstitucionalidad promovida por la CNDH en contra de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos y las que se sumen, ya que existe la intención de legisladores de oposición en la Cámara Alta de acudir al máximo tribunal para hacer lo propio.

Además del anuncio realizado por el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, quien amagó con promover una acción de inconstitucionalidad contra la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal que da vida a los superdelegados, figura que según el mandatario va en contra del federalismo al invadir competencias y facultades.

De acuerdo con el artículo 96 de la Constitución, el presidente somete al Senado una terna que tras la comparecencia de los candidatos, deberá elegir a quien debe ocupar la vacante con el voto de las dos terceras partes de los legisladores presentes en un plazo improrrogable de 30 días.

En caso contrario, si la Cámara Alta no decide antes del término, será el Ejecutivo federal el que designe entre la terna el que ocupará el puesto de ministro de la Corte, facultad que se extiende cuando tras el rechazo de la primera terna por parte de los legisladores, estos persisten en la negativa de una segunda propuesta por parte del presidente.

Tras la publicación de la Ley Federal de Remuneraciones a principios de noviembre, integrantes del Poder Judicial de la Federación han promovido amparos en contra de la medida de reducción de sus salarios, la que consideran contraria a la Constitución y que entra en vigor en enero del 2019.

Apenas en agosto pasado, la titular de la Secretaría de Gobernación y exministra, Olga Sánchez Cordero, declaró que los sueldos de jueces, magistrados y ministros están garantizados y no podrán ser disminuidos al establecerse en la Carta Magna la independencia del Poder Judicial.

En octubre, el senador por Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal, presentó una iniciativa para que jueces y magistrados federales se roten en el cargo cada seis años, con la finalidad de sacudir al Poder Judicial ante supuestos actos de corrupción y nepotismo.

Exigen experiencia

La silla que deja vacante José Ramón Cossío Díaz en el pleno debe ser ocupada por alguien con un amplio prestigio académico y en carrera judicial, coincidieron especialistas.

Para Pedro Torres, académico de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, quien llegue también debe comprobar que no tiene conflicto de intereses.

“Debido a que se trata de un espacio que se va a cubrir del ministro Cossío tendría que ser (el nuevo ministro) un miembro que venga principalmente de la academia, que tenga una obra consolidada, que sea reconocida por sus pares y principalmente cuidar el conflicto de intereses”, afirmó.

¿Corte liberal?

Con la salida del ministro Cossío, tras 15 años como integrante de la Suprema Corte, se deja una vacante también liberal, agregó Torres.

“Cada ministro tiene su ponencia, por ejemplo, veo en el caso del ministro Cossío una tendencia bastante liberal de procurarse los derechos fundamentales y creo que los ministros conservadores han estado más debilitados desde la salida del ministro (Salvador) Aguirre (Anguiano); si pudiéramos calificar a la Corte mexicana podríamos decir que es una Corte más liberal”, manifestó.

En este sentido, Torres previó que con la entrada del nuevo gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, se puede esperar que los perfiles de quienes proponga tendrán un corte liberal.

Por su parte, el académico y jurista de la UNAM, especializado en materia constitucional, Pablo Álvarez Fernández, resaltó que el nuevo integrante de la Corte debe tener una amplia trayectoria.

“Como la Suprema Corte es la última instancia del derecho interno, uno de los requisitos es que todas las personas propuestas (para ocupar la plaza en la SCJN) hayan hecho carrera judicial sea en el ámbito federal o en el ámbito local. Lo que no es posible, lo que no entendería bien sería que una persona ajena al Poder Judicial, federal o local, ocupara una silla de ministro”, dijo.