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¿Por qué seguimos cayendo en fraudes digitales? Explicación científica (y emocional) del engaño
¿Por qué seguimos cayendo en fraudes digitales? Descubre cómo el sesgo de sobreconfianza afecta tus finanzas y aprende a proteger tu dinero hoy.

"A mi no me va a pasar", es el ejemplo más claro del sesgo de sobreconfianza en los fraudes por internet.
¿Por qué en un mundo con sobreinformación sobre fraudes digitales y continuas alertas de las autoridades financieras, las personas siguen cayendo en estas trampas? La respuesta no está en la falta de conocimiento, sino en la economía conductual: el culpable es el sesgo de sobreconfianza.
De acuerdo con Ricardo Darling, vicepresidente de ciberseguridad en C3ntro Telecom, las épocas vacacionales son el escenario ideal para los ciberdelincuentes. Durante estos periodos, las ofertas falsas se incrementan exponencialmente.
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El especialista asegura que incluso las personas mejor informadas pueden ser víctimas de la ingeniería social, ya que el exceso de confianza suele pesar más que el nivel educativo o la información que posea la víctima.
¿Qué es el sesgo de sobreconfianza y cómo opera en un ciberfraude?
El impacto de la psicología en nuestras decisiones financieras y de seguridad es profundo. Francisco Reyna Salazar, profesor e investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, explica en su artículo “Economía del Comportamiento y educación universitaria: el sesgo de sobreconfianza” el trasfondo de este fenómeno.
"El sesgo de sobreconfianza se define como la tendencia sistemática de los individuos a sobrestimar sus propias capacidades, habilidades o probabilidades de éxito en diversas tareas", señala el académico.
En el ecosistema digital, este sesgo se activa cuando creemos que tenemos el "blindaje" necesario para detectar cualquier anomalía, asumiendo que "a mí no me va a pasar". Sin embargo, los expertos coinciden en que cualquiera es vulnerable.
El fraude perfecto ocurre cuando los ciberdelincuentes logran mezclar la emoción con el exceso de confianza. Al aprovechar deseos específicos (como las ganas de salir de vacaciones), nublan el juicio del consumidor. El éxito del engaño no radica en la ignorancia, sino en explotar un estado emocional vulnerable.
La táctica del sentido de urgencia
Los delincuentes utilizan la ingeniería social para que las estafas parezcan legítimas, atacando en el momento preciso. Esto incluye:
- Mensajes de urgencia: Presionan a la víctima para que actúe sin pensar.
- Coincidencias de la vida real: Recibir un SMS fraudulento sobre un paquete retenido justo cuando se está esperando una compra real. Esta combinación de azar y presión hace que el usuario baje la guardia y dé clic en enlaces maliciosos.
Guía de ciberseguridad: Los 4 "NO" esenciales para proteger tu dinero
Para evitar caer en estafas financieras durante vacaciones o temporadas de alta actividad comercial, el especialista en ciberseguridad recomienda aplicar la política de "Zero Trust" (Confianza Cero) a través de cuatro pilares básicos:
- NO compartir: Jamás proporciones códigos de verificación (OTP), contraseñas ni datos personales por ningún canal.
- NO dar clic: Evita abrir enlaces inesperados que lleguen por SMS, redes sociales o WhatsApp, sin importar si vienen de un contacto conocido.
- NO confiar: Mantén siempre una postura de "sospechosismo". Que una comunicación parezca oficial no significa que lo sea; valida la información dos o tres veces por fuera.
- NO actuar: Nunca realices una transferencia o movimiento bajo presión o urgencia sin antes verificar la fuente.
Tip de seguridad extra: Navega siempre en redes privadas conocidas, verifica que las URL inicien con https:// (y muestren el icono del candado) y busca las ofertas directamente en las páginas oficiales de los comercios, nunca a través de enlaces externos.
¿Qué hacer si sospechas que fuiste víctima de un fraude financiero?
Si detectas que tus datos o dinero han sido comprometidos, el tiempo es clave. Sigue estos pasos de inmediato:
- Bloquea tus cuentas con el banco. Comunícate de inmediato con tu institución financiera para bloquear tarjetas y reportar el cargo no reconocido. Esto detiene pérdidas mayores e inicia el proceso de investigación.
- Cambia todas tus contraseñas. Actualiza de forma urgente las claves de tu banca móvil, correo electrónico, aplicaciones financieras y redes sociales para evitar que los atacantes mantengan el acceso.
- Recopila evidencia digital. No borres nada. Guarda correos electrónicos, mensajes de texto, chats de WhatsApp y toma capturas de pantalla de toda la interacción o transacciones sospechosas.
- Denuncia ante la Policía Cibernética. Este es el paso que la mayoría olvida, pero es crucial. Presenta una denuncia formal ante las fiscalías especializadas o la policía cibernética. Recuerda: lo que no se mide, no se puede controlar.
- Activa alertas de movimientos. Mantén encendidas las notificaciones automáticas de tu app bancaria para monitorear cada movimiento en tiempo real y reaccionar ante cualquier anomalía.
La psicología del fraude busca desactivar tu sentido común a través de las emociones. Para proteger tus finanzas personales, la regla de oro es desconfiar, pausar y verificar.
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