“Los notarios debemos ser imparciales y no debemos rehusar nuestros servicios, salvo casos expresamente señalados en la ley. Los ciudadanos acuden a las notarías a realizar trámites o a obtener un instrumento que no pueden obtener en otra parte. Es decir, no hay bienes sustitutos. Si los notarios bajamos la cortina dependiendo de criterios poco ortodoxos cometeríamos una violación gravísima, pues la función pública debe satisfacerse”, dijo Fernando García Sais, notario público 210 en Mazatlán, Sinaloa.

Los notarios son los titulares de un órgano del Estado (la notaría pública) y todos ejercen la misma función, la fé pública, con la que se da seguridad jurídica a actos de los particulares, como la compraventa de un inmueble. El acceso de los ciudadanos a los servicios notariales es el principal reto que enfrenta el notariado mexicano, según García Sais, quien también es coordinador del Notariado en el Colegio de Abogados Egresados del ITAM.

La falta de acceso de la que habla García Sais se manifiesta de muchas formas: desde la inequidad de género entre las notarías -sólo 23% de las notarías públicas son dirigidas por mujeres-; pasando por notarios con diferentes atribuciones según el estado de la República en que se encuentren; hasta la coerción de notarios para que no ejerzan la función que les corresponde. Todas estas representan barreras de acceso tanto al ejercicio de la función notarial como a sus servicios por parte de ciudadanos.

Por ejemplo, las personas que viven en Sinaloa, donde opera García Sais, tendrían que desplazarse a la Ciudad de México para recurrir a una herramienta como la voluntad anticipada, con la que se da certeza jurídica a las decisiones que los ciudadanos tomen respecto de lo que sucederá con sus bienes y persona en caso de no poder tomar decisiones a causa de una enfermedad o un accidente. “Esto plantea problemas, costos e incluso un tema de inconstitucionalidad por falta de acceso igualitario a servicios notariales”, dijo García Sais

Otro ejemplo

“Otro ejemplo es el caso de Morelos, en donde el Registro Público de la Propiedad no reconoce validez ni fuerza legal a las escrituras de otros estados (a pesar de que ya existe jurisprudencia de la Suprema Corte), atentando contra el principio de entera fe y crédito de que goza el instrumento público en todo el país, por mandato de la Constitución”, dijo.

Para el notario, debe haber un buen esfuerzo de coordinación nacional para que, con las diferencias que cada entidad deba incorporar, el notariado funcione más o menos igual en todo el país.

Amenazas

Un problema aun mayor llega cuando ciertos individuos o grupos intimidan o amenazan a notarios para que dejen de atender a un cliente o para que ejerzan su función de forma indebida. En este sentido, según García Sais, es importante que las policías estén bien capacitadas para auxiliar a los notarios cuando estos lo soliciten; además de que se debe contar con leyes que protejan de forma efectiva la función notarial.

“Desconexión legal crónica”

El distanciamiento entre los notarios y la ciudadanía también corre en sentido inverso. De acuerdo con García Sais, la sociedad mexicana en su conjunto padece de una “desconexión legal crónica” y de una “cultura de la ilegalidad degenerativa”. Esto se debe, según el notario, a que cumplir con todo lo que las normas exigen lleva cierto grado de complejidad, lo que requiere conocimiento. Esto supone inversión para las personas y las empresas.

“En un entorno de profundo desconocimiento del Derecho y de que es preferible resolver los problemas con soluciones milagrosas, los notarios tenemos que redoblar esfuerzos de comunicación y entendimiento con los usuarios que diariamente entran a nuestras notarías”, dijo Fernando García Sais y añadió que el acceso al notario debe facilitarse, principalmente a los más vulnerables.

“Uno de los grandes retos del notariado es tener más cercanía con la sociedad no solamente con los grandes intereses económicos y corporativos ni políticos si tú observas al notariado le encanta codearse con este tipo de grupos de interés sin embargo hemos estado hipócritamente cerca y a la vez alejados de la realidad de los más vulnerables, de los más pobres. El notariado se ha convertido en cierto grado en un servicio elitista”, dijo el notario.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

kg