La mejor manera en que puede contribuir el Senado de la República ante la crisis de derechos humanos que atraviesa el país, es tener claro que en la designación del próximo presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), debe tenerse claro el bien superior de la nación, actuar en favor de las víctimas y superar la lógica de cuotas y cuates, aseveró Emilio Álvarez Icaza Longoria.

En entrevista, el senador sin partido, lamentó que, en la sesión de las comisiones unidas de Derechos Humanos y Justicia, celebrada el martes 29 de octubre, no se respetó el procedimiento acordado para elegir la terna de aspirantes a presidir esa institución, que incluía discutir indicadores vinculantes sobre la idoneidad de perfiles y procedimientos de máxima publicidad. En su lugar —recalcó—, se presentó una terna armada previamente, lo cual es inadmisible.

Opinó que eso es preocupante porque no es la ruta para construir confianza en las instituciones. 

“Íbamos a un proceso donde el grupo parlamentario mencionaría 10 o 12 finalistas que, en su opinión, tendrían las mejores características en materia de idoneidad, probidad y perfil profesional y, de repente, llega una terna fuera de procedimiento y es la que se presenta al pleno”.

Para el senador, el tema central es justo cómo se hizo este proceso, que se irrumpió y eso generó una discusión en el pleno, donde Morena dijo que una persona que fue magistrado electoral en 2006 (José de Jesús Orozco Henríquez) no es transitable, que jamás va a pasar.

Luego, la oposición afirmó que alguien que fue candidata a diputada federal por Morena (Rosario Ibarra de Piedra), tampoco es transitable y un tercero (Arturo Peimbert Calvo) que cada vez tiene más cuestionamientos desde sus promotores, hasta los que le hacen las organizaciones feministas de derechos humanos a su desempeño como defensor de los derechos humanos en Oaxaca.

 

Mientras, el país está sumido en una crisis de derechos humanos

El también exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos afirmó que mientras eso ocurre en los salones del Senado, el país vive una profunda crisis en la materia.

Para documentar su aseveración mencionó que en México hay más de 40,000 personas desaparecidas; tenemos miles de homicidios; el récord extremadamente vergonzoso y lamentable de ser el país más peligroso para el ejercicio del periodismo, sólo superado por Siria, así como un notable incremento en ataques contra defensores de derechos humanos, particularmente los que tienen alguna relación con cuestiones ambientales.

Desde su perspectiva, padecemos una crisis de feminicidios, así como una crisis de migración, en parte generada por la labor de contención de la Guardia Nacional, a solicitud de Estados Unidos.

Y, comparado con lo que sucede en otras regiones del mundo, la preocupación es mayor: del total de casos que se presentan ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los de México representan 35 por ciento. El restante 65% provienen de los otros 34 países que también atiende el organismo internacional. De ese tamaño es el problema.

Además, algo está pasando en el país que los mexicanos que sufren violaciones graves a sus derechos humanos prefieren denunciar ente instancias internacionales, que en las nacionales. Eso a pesar de que México tiene el sistema más robusto en la materia del continente. “Tenemos un organismo nacional (la CNDH), más 32 comisiones locales de derechos humanos, en las que se invierten alrededor de 3,000 millones de pesos cada año”.

Es más, recordó que la CNDH tiene un presupuesto 10 veces mayor que el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el de la Corte Interamericana de Derechos Humanos juntos.

Además, cumple un papel muy importante de contrapeso ante el Ejecutivo y otros poderes, no sólo en materia de control constitucional, vía la promoción de acciones de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ejemplo, sino en materia de verdad, justicia, reparación y no repetición de violaciones a los derechos humanos.

Álvarez Icaza consideró que es muy importante que el proceso para elegir al próximo presidente de la CNDH salga bien.

Recalcó que esa institución es una magistratura moral, patrimonio de los mexicanos. Por eso el Senado tiene que arropar un buen nombramiento.

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