Los debates presidenciales son un espacio de dos horas que muestran de qué están hechos los candidatos, son también el escenario donde más corren riesgo y el evento del proceso electoral capaz de cambiar la conversación de las campañas, coinciden especialistas en marketing político, publicidad y manejo de crisis.

La Comisión Temporal de Debates del Instituto Nacional Electoral (INE) coordinará la realización de tres debates entre los candidatos a la Presidencia de la República. El primero se realizará el domingo 22 de abril en la Ciudad de México; el segundo, el domingo 20 de Mayo en Tijuana, y el tercero tendrá lugar el martes 12 de junio en Mérida.

Para ellos, cada aspirante a Los Pinos deberá presentar propuestas sobre gobierno, política y derecho humanos; política exterior, comercio y migración; y pobreza, desigualdad y economía.

Cada mesa de discusión se dividirá, a su vez, por subtemas los cuales son: para el primero, sistema constitucional y democracia; seguridad pública y violencia; y combate a la corrupción y transparencia.

En el segundo hablarán sobre México y su papel en el mundo; comercio internacional, inversión e innovación; y migración en la frontera norte y la frontera sur.

Finalmente, en la tercera sesión se discutirá lo relativo a la pobreza y desigualdad; educación, salud y otros servicios; y política económica y empleo.

“Es cuando el intocable, se vuelve tocable”, explica Giselle Pérez Blaz, estratega CEO de Auguro Comunicación. Detalla en entrevista que en estos espacios se muestra la capacidad reactiva de los aspirantes frente a los ataques y son capaces de mover la balanza de las preferencias.

“Los debates son la mejor forma de contraste entre los candidatos, sobre todo cuando tienes una gran cantidad de indecisos”, refiere Giselle Pérez.

Carlos Alazraki Grossmann, fundador, presidente y CEO de la agencia Alazraki & Asociados, y expresidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad, explica que el impacto de estos foros de discusión depende tanto del desempeño del candidato la noche del evento, como del trabajo que en días posteriores realice el equipo de comunicación social del aspirante, para promover los temas.

Vicente Fox, quien llegó a la Presidencia en el 2000 siendo el abanderado del Partido Acción Nacional, escenificó uno de los episodios más emblemáticos que dibujan lo argumentado. Tras posponerse un debate con Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida, el exmandatario señaló que la discusión se llevaría a cabo “hoy, hoy, hoy”, frase que se convertiría en uno de sus lemas de campaña.

“El debate es la única posibilidad que un candidato tiene para vender sus tres o cuatro propuestas en tres minutos”, de no concretar este objetivo y centrarse en las descalificaciones, para Alazraki Grossmann, se coronará como triunfador de esa noche “el que gane por knockout”.

Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, expone que si bien la campaña misma es un debate, es en este espacio de dos horas donde se encuentran en igualdad de condiciones.

Cada debate es el momento de máximo riesgo de cada candidato porque no hay edición ni repetición de los temas, cada aspirante abordará los mismos tópicos, explica Roy Campos.

“Un debate en sí, no cambia el voto de nadie, pero cambia la dinámica de la campaña”, dice el presidente de Consulta Mitofsky y detalla que a partir de cada mesa de discusión, el tema de conversación se modifica y con ello los tópicos de los que se habla a futuro.

De los tres debates programados para el proceso electoral, el primero es el de mayor importancia, de acuerdo con Roy Campos, porque es el que marcará las expectativas. Asimismo, añade que una campaña “no es de propuestas, es de conversaciones” y colocar un mensaje en éstas es lo que moldea posiciones.

cambio de estrategia

Ante la ineficacia de las descalificaciones mutuas entre el candidato de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya, y el aspirante de la alianza Todos por México, José Antonio Meade, para bajar del primer lugar en preferencia a su contrincante de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, Roy Campos prevé un giro en las conversaciones y las estrategias en las discusiones.

Por su parte, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, ha declarado que el organismo electoral busca organizar “verdaderos eventos de contraste político que sirvan a la ciudadanía para conocer de mejor manera las ideas, las propuestas, la personalidad, el pensamiento y las actitudes de quienes aspiran a la Presidencia de nuestro país.

“Queremos que los debates presidenciales dejen de ser eventos anecdóticos de las campañas para que se constituyan en momentos relevantes de la reflexión individual de cada persona inscrita en el listado nominal, antes de decidir y emitir su voto”, ha reflexionado Córdova Vianello.

ana.langner@eleconomista.mx