Un Tribunal de Distrito de Estados Unidos ordenó la confiscación de cinco bienes inmuebles adquiridos por el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero con las ganancias que obtuvo de su organización de tráfico de drogas.

Previamente, Caro Quintero fue acusado en el Distrito Este de Nueva York por liderar una empresa criminal y conspirar para asesinar al agente especial de la DEA Enrique Kiki Camarena.

El juez de distrito de Estados Unidos, Eric N. Vitaliano, emitió un decreto parcial de decomiso que autoriza la incautación y el decomiso de cinco propiedades inmobiliarias ubicadas en Guadalajara, Jalisco y sus alrededores.

Estas propiedades fueron adquiridas por Rafael Caro Quintero con ganancias generadas por su organización de narcotráfico. Estados Unidos buscará hacer cumplir esta orden a través de canales diplomáticos con México.

Mark J. Lesko, fiscal estadounidense para el Distrito Este de Nueva York, y Ray Donovan, Agente Especial a Cargo, Administración de Control de Drogas, División de Nueva York (DEA), anunciaron la Orden de Decomiso del Tribunal de Distrito.

“Al perder estas propiedades contaminadas con drogas, nos unimos al gobierno mexicano y a nuestros socios policiales en la DEA para conmemorar la vida del agente especial Camarena y recordar su máximo sacrificio”, dijo Mark J. Lesko.

“Rafael Caro Quintero es uno de los criminales más buscados del mundo durante años de tráfico de drogas y su papel en el asesinato de uno de los nuestros, el agente especial de la DEA Enrique Kiki Camarena”, declaró el agente especial a cargo de la DEA, Donovan.

“Las incautaciones y decomisos sin precedentes anunciados hoy ejemplifican nuestra determinación y perseverancia en llevar a Rafael Caro Quintero ante la justicia para enfrentar las consecuencias de sus presuntos crímenes. A medida que continuamos protegiendo al público estadounidense del tráfico de drogas y los peligros asociados, nunca olvidaremos el valor y el sacrificio del agente especial Camarena”, añadió.

Según las autoridades estadounidenses, entre enero de 1980 y marzo de 2015, la organización de Caro Quintero estuvo involucrada en el transporte de varias toneladas de mariguana, metanfetamina y cocaína desde México a los Estados Unidos. La justicia norteamericana acusa a Caro Quintero de usar los ingresos de la venta de narcóticos ilegales para comprar bienes raíces en Guadalajara, y ponerlos a nombre de miembros de su familia para evitar que las autoridades mexicanas se las incauten.

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